La calle de Madero

Por: Danielopski

Un grupo de vecinos del Centro resistieron dos semanas haciendo un plantón para impedir que se hicieran las obras en la calle de Madero hasta que el pasado lunes la fuerza pública los retiró. Días antes, Marcos Aguilar reculó a hacerse presente en un acto público dentro del Palacio Municipal, llegó en su camioneta y los manifestantes fueron a su encuentro. Él entró al estacionamiento del palacio por la calle de Guerrero con esa sonrisa de revista de sociales y esa actitud desparpajada que lo caracteriza, como si se repitiera mentalmente que todo está bien, y la realidad es que no.

De pronto, los manifestantes contra las obras de la calle de Madero y mismos que ganaron la batalla contra los parquímetros, trataron de entrar al palacio pero la puerta les fue cerrada. Por dentro todo estaba listo para que Marcos hiciera entrega de un programa, pero el show le fue arruinado, un asesor subió a decirle que lo mejor sería que no saliera y la entrega del programa fue hecha por otra persona. Marcos Aguilar, sin la sonrisa con la que llegó, abordó su camioneta y junto con su personal de seguridad se retiraron del recinto.

El pequeñísimo plantón de la calle de Madero ha cimbrado a la administración municipal, un puñado de 25 vecinos lograron juntar 4500 firmas contra la obra que tratará de poner bonita la calle; ese tramo, de Ocampo a Ezequiel Montes tiene desde hace dos administraciones la banqueta amplia. El gran problema es el colapso al que la administración municipal ha llevado la movilidad en el Centro Histórico por sus obras. Hace meses, Marcos decía que los parquímetros irían, sin que le importara perder popularidad y sin importarle perder capital político (así llegó a decir en reuniones con los vecinos de la calle de 5 de mayo, que él estaba ahí para tomar decisiones costara lo que costara) nunca habló de peatonalizar el Centro Histórico, lo importante era cobrar por estacionar ahí los vehículos. Después, vino su derrota y reculó en el proyecto de los parquímetros y fue cuando comenzó con el discurso de la peatonalización , y para apantallar comenzó a hablar con un estilo turístico haciendo referencia a las grandes ciudades de Europa. Si el negocio de los parquímetros no le salió, ya solo le quedó hacer negocio a través de la obra pública.

A la calle de Madero no hay mucho que hacerle, más cuando las periferias de la ciudad están totalmente abandonadas de los planes de desarrollo. Y veo demasiada perversidad por parte del Presidente Municipal, porque bien sabe del terrible impacto económico que están teniendo los comerciantes del Centro, y sus intereses van por encima de quien sea. Esto apesta a corrupción, pago de favores, pago de campañas, solo así se entiende estar haciendo obra pública sin ninguna planeación. No hay ninguna coordinación con el proyecto del transporte público que está llevando a cabo Gobierno del Estado.

La obra de Ezequiel Montes prácticamente tiene más fines estéticos que de movilidad. Eso sí, al periódico Noticias le dejan su espacio para carga y descarga; y en el resto de la cuadra quitan el estacionamiento (cabe destacar, que esos espacios que están quitando estaban marcados cuando se pensaban poner los parquímetros y a la vez, habían construido el espacio para las máquinas de cobro) entonces que no vengan con el plan de movilidad del que tanto hablan al estilo europeo. En verdad, estamos frente a la peor administración municipal de la que se tenga memoria.

La lucha de los vecinos del Centro en la calle de Madero es loable simplemente por exhibir la aberración y lo poco sensible de la administración actual. El gobierno municipal está levantando el Centro Histórico con la necesidad de a quien solo le queda un año para recibir sus tajadas que lleva la obra pública, eso es real. Si uno pasa por la obra de Ezequiel Montes, podrá percatarse que no hay un trabajo constante, apenas un grupo de trabajadores ponen unos cuantos adoquines y se van, grandes tramos pasan días sin que se les haga nada, y ya no hablar de la parte que tuvieron que quitar por haberlo hecho mal.

Y hay que estar al pendiente del mercadito de Madero que pretenden quitar ahora que construyeron un edificio exactamente en la esquina con Ignacio Pérez, sin ningún problema se otorgaron permisos para tirar una casa y construir un edificio, y como el mercadito de Madero, con más de 40 años de historia ya no cumple con esa visión gentrificante, habrá que quitarlo. El cinismo de esta administración no tiene precedente, estamos ante un periodo que más allá de pasar por el juicio de la historia de la ciudad, sus protagonistas tendrán que pasar por el juicio político.

/danielopski
@danielopski
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