Hablemos con Energía… y de nuestra basura

Por: Óscar López

En recientes fechas se presentó en la Ciudad de México una solución para el tratamiento de energía con base al acumulo de uno de los más grandes tiraderos descontrolados de esta zona metropolitana. Bastaron 26 años para que en este espacio acopiador, “el bordo Poniente” llegaran 70 millones de basura y desperdicios de toda la zona conurbada.

Este tiradero de basura está siendo sometido a una reconformación como una montaña única de desperdicios y a partir de este trabajo perforar pozos para extraer los jugos resultantes de la humedad interna y la descomposición de materia prima.

El asunto es que se trata de una explotación de gas producto de lixiviados que dentro de una montaña de basura escurren hacia el fondo y son extraídos, en su mejor proporción, en un máximo del 80%, teniendo por lo menos un 20% de líquido resultante en la contaminación de la tierra y mantos acuíferos. Esto nos indica que no es la mejor forma de tratar nuestros desechos.

Imaginen que en la sala de su casa, bajo la alfombra, mete el desperdicio de sus consumos por un año y después trata de que estos no estén a la vista, no contaminen el aire, no produzcan animales e infecciones al interior y alrededor de esta zona, que la basura no se salga del mismo lugar y que esto no produzca líquidos que contaminen las otras áreas de su casa o incluso permeen las tuberías de agua potable y de consumo de su familia. ¿Cambia esto su perspectiva del problema que creamos TODOS? Pues es esto lo que sucede con este tipo de lugares.

Hay que darle el peso específico a estos intentos por maquillar una realidad e ir más allá de generar beneficios con un desastre natural en grandes proporciones. Hay que poner otras opciones sobre la mesa con esfuerzos mayúsculos. Nos referimos a generar energía con basura desde su recepción en estos lugares de confinamiento y exprimir hasta el último recurso que se tenga en estas instancias de la materia prima como equivalente de un valor calorífico inyectable, a hornos que nos ayudan a eliminar estas millones de toneladas de desperdicio y reducirlas a cenizas que en su momento éstas serían otro paso de reciclaje.

La contaminación ya la tenemos, los desperdicios nos van quitando espacio libre para coexistir y nuestros malos hábitos siguen presentes en nuestra sociedad.

Se valora el esfuerzo por tratar de mitigar un foco de contaminación y llevarla a producir algo de energía. Pero no cerremos los ojos ante la realidad de cada uno de nuestros espacios dedicados a recibir lo ya “no útil”, en una proporción aproximada de 1.5 kilogramos por persona diario de desperdicio en zonas urbanas. Solo imaginen la forma en que tratamos los desechos en comunidades que están alejadas de cualquier infraestructura mínima e indispensable para por lo menos llevarla a un solo lugar para confinar. Por eso cuando van de viaje ven cañadas llenas de basura dando un espectáculo muy desagradable.

No desconozcamos nuestra responsabilidad sobre el asunto y pidamos una ley de tratamiento de residuos urbanos con una eficiencia de por lo menos 70%, donde se castigue al Municipio y al Estado (corresponsable), para que esto nos impida seguir tirando basura de esta manera tan indiscriminada e insalubre. Verá, señor lector, que cuando la basura se acumule en la esquina de su casa por más de una semana porque el municipio no tenga donde recibirla usted será el primero en buscar una solución. No es la basura del municipio, es nuestra basura.

loro76@yahoo.com
Twitter: @loro76
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