No pasa nada

Por Fernando Corzantes

Hablar de inseguridad en Querétaro, no es abonar a generar un estado de crisis o paranoia. Hablar de lo que sucede en las calles y tierras queretanas, es abrir al escrutinio público uno de los temas más sensibles y delicados en la actualidad. La seguridad parte de la responsabilidad asumida y obligatoria que da la ley a la autoridad. Para ello, la autoridad debe ser transparente en el uso y acceso a la información pública.

Pero en materia de transparencia de la información pública, parece que las cosas no van bien en el poder ejecutivo, el legislativo, ni en los ayuntamientos de los 18 municipios. Si a esto sumamos la poca transparencia en materia de impartición de justicia de los tribunales, la deuda de información a los queretanos es enorme. La desconfianza nace al presumir cifras, números y estadísticas que chocan con la realidad, y con métodos y estadísticas originadas desde la sociedad civil. ¿Por qué incomodan tanto los reportajes, las noticias y toda aquella información que atenta contra el mito del estado feliz?

Diversas voces especializadas señalaban desde 2009 que las desapariciones, secuestros, ejecuciones, levantones y enfrentamientos registrados en Querétaro, eran más que un aviso, de que la delincuencia vinculada al narcotráfico rondaba la entidad y que el estado dejaba de ser uno de los más seguros del país.

Las autoridades de los diferentes niveles de gobierno han promovido a Querétaro como una de las entidades más seguras y que no registra niveles altos en cuanto a enfrentamientos armados y violentos se refiere, si se le compara con otros estados de la República. Además, en 2009 el 63 % de los queretanos tenía la percepción de vivir seguros, según cifras de la encuesta del Instituto Ciudadano de Estudio Sobre la Inseguridad A.C (ICESI).

Sin embargo, hay eventos que ponen en tela de juicio este “estado de seguridad” y han puesto a Querétaro en la mira de los medios, como ha sucedido con otras entidades de México.

En 2011 el Centro de Análisis de Políticas Públicas, dependiente de la organización “México Evalúa”, señalaba que Querétaro no es el lugar más seguro del país, lo dicen los datos y estadísticas oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En 2015; Querétaro se ubicó en el sitio 30 de mayor a menor percepción de inseguridad entre las 32 entidades, situándose en el tercer lugar de menor índice, tan sólo debajo de Yucatán y Aguascalientes. Para 2016, la entidad escaló hasta la posición 18 entre los 32 estado, cayendo de entre los primeros estados que reportan la percepción de inseguridad según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía a través de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe).

Para 2017 el 57.6 % de las personas que viven en la ciudad de Querétaro y participaron en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) consideraron que viven en un lugar con inseguridad.  No es necesaria la presencia o ausencia del crimen organizado, o los cárteles de las drogas. La inseguridad tiene que ver con la incidencia de 5 tipos de delitos violentos: homicidio, secuestro, extorsión, robo con violencia y robo de auto con violencia.

Las características de cifras e índices de violencia, a nivel nacional y estatal, no solamente visualizan a las víctimas visibles o directas de los principales delitos, sino también las víctimas invisibles e indirectas, que son las personas que forman parte de las familias afectadas por un delito y que sufren sus efectos.

El estudio revela que del total de las víctimas contabilizadas en los últimos 14 años, 91.9 % corresponden a quienes sufrieron robo con violencia, el 6.5 % a víctimas de homicidio, el 1.3 % a víctimas de extorsión y el 0.3 % a víctimas de secuestro.

La cifra es baja, notoriamente baja si se compara con las 10 entidades con mayor cantidad de víctimas de estos 5 tipos de delitos. Sin embargo las cosas se empiezan a empañar si tomamos en consideración que Querétaro ha ido año con año perdiendo lugares en esta tabla. Otra cifra nos señala que el promedio mensual de víctimas del delito de robo de auto con violencia pasó de 1.43% en el sexenio de Ignacio Loyola Vera, a 0.99 en el de Francisco Garrido, a 2.81 en el gobierno de José Calzada Rovirosa y de acuerdo a estadísticas de incidencia delictiva del fuero común del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), en lo que va de la administración de Francisco Domínguez Servién, se han incrementado diversos delitos entre el 40 y el 50 %, como el robo con violencia, el homicidio y el secuestro, se han incrementado comparativamente con las 2 anteriores administraciones.

Vistas fríamente estas cifras, está claro que la entidad no está exenta de la violencia; más aún, diríamos que en la medida que los días pasan, aumenta la posibilidad de que éstas cifras se incrementen. En el fenómeno de la violencia no existen islas territoriales que se mantengan bajo control con sólo publicitarlo. No podemos afirmar irresponsablemente, que en Querétaro no pasa nada. La realidad nacional nos alcanzó.

Comentarios en Facebook a Fernando Corzantes 
y en fernandocorzantes@yahoo.com.mx
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