Bullying o Aguanting

Por: Fernando Corona

Hace unos días, en una reunión con familiares, salió un tema a la mesa; el tristemente célebre bullying (acoso físico o psicológico al que someten, de forma continua, a un alumno sus compañeros). Alguien comentó el caso de una chica de una secundaria privada que fue insultada por un par de compañeras. Se citaron para darse un “entre” atrás de la cafetería a la salida, hasta que el prefecto, las descubrió y todo terminó ahí. Sin embargo, cuando la chica ofendida llegó a casa, comentó con su familia la situación, sus padres montaron en cólera, hicieron un reclamo a la escuela, a su entender la escuela no le dio la importancia requerida y los padres de familia terminaron por demandar a las chicas “ofensoras”. Al parecer el caso se está revisando y algunas acciones se tomarán ya sea por parte de las autoridades escolares o bien en términos legales.

Estamos en tiempos en lo que la violencia no está siendo tolerada por nadie. La violencia atrae violencia, la violencia no abona, la violencia no resuelve nada. Qué podemos esperar de chicos de secundaria, es decir; no olvidemos que los chicos de esta etapa escolar están entre los doce y quince años aproximadamente, la adolescencia está a flor de piel, los sentimientos, las emociones, la rebeldía, las hormonas es su pan de todos los días, así como luchar continuamente por la aceptación de los diferentes grupos que inevitablemente se forman en aras de soportar y sobrellevar la difícil etapa en la que se encuentran.

Es decir, a esa edad, los muchachos deberán de enfrentarse a realizar acciones o adoptar comportamientos que por la necesidad de pertenencia propia de su edad emocional les permitirá formar parte de grupos, bandas, tribus, clanes o como usted quiera que se llamen, eso es absolutamente natural en ellos. El verdadero reto sería que los chicos tengan a la mano valores y principios bien arraigados para evitar caer en esas acciones que tanto les afectan, y me refiero a agresores y agredidos. O sea, el agredido deberá de contar con la seguridad suficiente para no caer en una provocación, pero deberá defenderse eso es indudable, y el agresor deberá de tener la misma seguridad para evitar caer en tener que someter al próximo para sentirse bien.

Inculquemos seguridad en los niños, provoquemos que sean un poco más aguantadores, mas curtidos, con más carácter, hagámoslos más resistentes, que no todas las palabras les hieran o los lastimen tanto que se tienen que involucrar los papás para tomar acciones jurídicas o bien para hacer toda una campaña en redes sociales. Los niños son “abusivos” por naturaleza, a partir de ahí empieza su necesidad por competir, por sobresalir y por sobre todas las cosas por lo que ven en su diario cotidiano, de eso somos culpables los padres que formamos hijos. Y quizá voy a ser criticado por el siguiente comentario, pero cuando hay que darse unos “trancazos” con alguien y es inevitable, pues a darle, no lo promuevo pero hay situaciones que así lo exigen.

Los chicos deberán de tener el criterio para determinar en qué situaciones podrían hacer uso de la fuerza o no. Piénselo usted, usted adulto que lee este texto, si va por la calle y le agrede verbalmente un borracho con un singular “chinga tu madre” seguramente lo dejará pasar y aunque nunca es agradable hará caso omiso al grosero comentario. Claro, el día que su familia se vea en riesgo y usted tenga que entrarle al trompo, sería un error no hacerlo, lo mismo debería de suceder con los muchachos en cuestión, cuándo sí, cuándo no, y eso solo lo lograremos criando niños seguros, con buenos ejemplos, con acciones congruentes y con convicciones claras y definidas.

Si el día de mañana su hijo o hija se ve violentado en la escuela de tal manera que usted deba de intervenir, hágalo, proteja a su gente y haga su parte… insisto, rechacemos el bullying y sea bienvenido el aguanting, creo que nos sería mejor, nos conviene más.

Comentario al calce. Muchas y severas las críticas al profe Osorio con sus constantes cambios en la selección mexicana de futbol que disputa la Confederaciones en Rusia a un año del mundial. Cierto, el no respetar por lo menos una columna vertebral causa lo que está causando, no hay continuidad y no hay seguimiento, pero no olvidemos que el profe no juega. Si vemos a los giovanis, a los guardados y más, no correr y con actitud displicente, eso no es culpa de don Juan Carlos, cada quien sabe qué onda con su juego, son profesionales… es un homenaje nada más.

fcoronagarcia@gmail.com
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