De viajes, empresas y responsabilidad social

Por Fernando Corzantes

De los once viajes al extranjero de Francisco Domínguez Servién, siempre se habla de resultados en la búsqueda de empresas que inviertan en Querétaro, justificando su presencia por que los dueños de las empresas y los CEO, quieren hablar con el gobernador, para que cierre negocios y de confianza de la paz laboral y social, que reclama la economía. Domínguez Servién señaló en enero de éste año que de los 18 mil millones de pesos de inversión que se esperan para el estado en este año, el 50% es capital proveniente de Estados Unidos. Esto es que de las mil 500 empresas que existen en el estado, 590 son de norteamericanas, lo que lo convierte en el primer socio comercial de la entidad. Además de que 21 empresas extranjeras llegarán a la entidad en el corto y mediano plazo, de las cuales generarán más de 23 mil nuevos empleos.

Las nuevas inversiones, así como ampliaciones por parte de las empresas ya instaladas en el estado son principalmente de los sectores aeronáutico, automotriz, financiero, agroalimentario y de electrodomésticos. José García Torres, presidente de United States-México Chamber of Commerce (Cámara Binacional de Comercio), reconoció al estado de Querétaro por posicionarse en la cima del Ranking de las grandes ciudades de América Latina, por su “amabilidad” para hacer negocios.

Pero alguien se ha puesto a pensar que más allá de los grandes negocios, hay además una responsabilidad social que debe cumplirse al recibir y afincar a todas estas empresas.

En particular en nuestro estado no existe un órgano regulatorio, ya no digamos un “observatorio” de responsabilidad social corporativa, como los que operan en E.U. y Europa. Como ya hemos señalado en diversas ocasiones la economía, la política, las finanzas, la sociedad, la ética, el gobierno, lo público y lo privado se ven afectadas por las condiciones estructurales de crisis financieras, sumadas a los recortes y políticas que disminuyen el Estado de bienestar, que aseguraba cierta homogeneidad en la sociedad, y respeto a una cierta calidad de vida. Sumado a ello, es fundamental superar los vacíos de la gestión de las empresas que afectan a la sociedad. Los índices de confianza hacia las empresas por parte de los ciudadanos son críticos en México, como consecuencia de los casos de corrupción, el cierre de sucursales o empresas y la impunidad de los altos cargos que no tienen responsabilidades sobre estos hechos.

La responsabilidad social corporativa no existe y es necesario presentar iniciativas en la materia y no se siga moviendo solamente por buena voluntad, sino por obligatoriedad. Desde diversas instancias debe buscarse mejorar los procesos y herramientas que permitan generar referentes de comportamiento de gestión eficiente sobre el impacto de las empresas en la sociedad donde actúan, y se generen cambios definitivos que prevengan desempeños que provoquen graves daños sociales y medioambientales. Ante una legislación y supervisión regulatoria, las empresas deberán abrazar un cambio de su responsabilidad social que permita a muchas más personas, especialmente a los obreros y trabajadores de servicios, compartir los logros del desarrollo. Las empresas pueden trabajar con las ciudades para ayudar a construir vivienda digna; apoyar e invertir en el desarrollo de más y mejor transporte público (además de paradas y estaciones) para conectar las zonas periféricas a los núcleos en auge y clusters de alta tecnología donde el empleo está y para estimular el desarrollo de negocios. Además podrán participar a la comunidad empresarial en general y el gobierno para mejorar las condiciones de trabajo, que realizan su labor con salarios bajos y que ahora constituyen más del 45 % de la población activa (y que hasta la IP nacional demanda su elevación), etc.

Estas ideas provienen de sucesos análogos en EE.UU., el socio mayoritario de Querétaro.

La relación actual entre Estado y empresa ha cambiado. Teniendo en cuenta el nuevo papel de la empresa en la configuración socioeconómica del mundo, especialmente las multinacionales, es precisa la exigencia de una mayor responsabilidad con las sociedades donde estén realizando su actividad. Ya que a pesar de su energía creativa, inversión y la fuerza innovadora, industrial y tecnológica de las empresas extranjeras llegadas a Querétaro, se ha generado una serie de desafíos y es hora de poner sus enormes recursos, talento y habilidades para trabajar ayudando a las ciudades, a la sociedad a resolver la crisis urbana que éstas ayudaron a crear.

Comentarios en Facebook a Fernando Corzantes y en a fernandocorzantes@yahoo.com.mx
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