Parecen sicarios…

Por: Fernando Corona

Hace unos días, la presidenta del DIF Estatal de Zacatecas y por ende esposa del gobernador de la entidad, fue severamente criticada ante un comentario que realizó en el micrófono al término de un evento. La señora acudió en una gira de trabajo a una escuela secundaria donde los chicos de la misma presentaron un bailable, los estudiantes vestidos con uniformes militares, capuchas e indumentaria de ese tipo hicieron su coreografía.

Ella agradeció el gesto de los chicos, sin embargo mencionó que le hubiera gustado que fueran vestidos de otra manera ya que parecían sicarios y no personas que pudieran generar una buena influencia en los demás. La reacción en redes sociales no se hizo esperar, fueron duros en la crítica y se ha causado un revuelo más o menos regular por el pequeño incidente.

Coincido en parte con el comentario, sólo en parte. Quizá no fue el atuendo más apropiado para los tiempos que estamos viviendo, estamos hartos y espantados de ver en las noticias a personajes encapuchados, ya sean de los buenos o de los malos, sin embargo por otro lado me parece que el comentario está completamente fuera de lugar, no creo que sea apropiado haber hecho una interpretación así al aire, quizá pudo haberlo comentado con las autoridades escolares o bien con su equipo de trabajo, porque en mayor o menor medida se degradó a la escuela, a sus directivos y lógicamente a los estudiantes que llevaron a cabo el número musical, que al entender bondadoso, dudo que hayan querido mandar un mensaje como el que percibió la titular del DIF estatal y en segundo lugar, pues no creo que deban ser las palabras de una “primera dama”. Sicarios es una palabra fuerte y desagradable que tristemente se ha hecho célebre en nuestro país en tiempos recientes.

La lógica indica que las actividades de las esposas de los gobernadores son de vital importancia para el desarrollo de una buena gestión administrativa, el DIF es este organismo que en realidad pretende aliviar el dolor que todos los días se genera en las familias mexicanas, es un servidor, promotor y ejecutor de programas sociales, en pro de la tercera edad, de los menores, de los más desprotegidos y todo en aras de lograr el desarrollo de la familia… hasta ahí, no hay más, es o debería de ser un vínculo importantísimo entre la población de a pie y el titular del ejecutivo.

Ahora bien, parece que éste no fue el caso, si de por si es tan larga la carretera que existe entre un gobernador y su afligido pueblo que alguien tiene que puentear y esa precisamente entre otras cosas es la función del DIF. Entiendo que se han pedido disculpas al respecto y es posible que ahí quede el asunto, sin embargo considero pertinente señalar que es algo mucho más complejo que eso. Señores gobernadores de cualquier estado del país, señoras presidentas del DIF de cualquier entidad federativa, su labor es justamente lo contrario, su labor es reparar, atenuar, aminorar, mitigar las carencias propias de un pueblo casi desamparado y no señalar, juzgar o sentenciar el baile de los chicos, por más que estos y su atuendo les haya parecido inapropiado.

Pensemos en la autoestima de los muchachos y sus compañeros, se prepararon mucho o poco para semejante actuación como para ser llamados como justamente no queremos llamarles en tiempos de violencia desesperada, pensemos en sus maestros y directores, ¿cuál es el mensaje que les estamos mandando? Parecen sicarios.

fcoronagarcia@gmail.com
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