Bienvenidos a la pesadilla

Por Fernando Corzantes

 

El último ranking de la organización mundial Economics and Peace, publicado hace un par de semanas, señala que el estado de Querétaro se ubica, en materia de seguridad en la octava posición, por debajo de Campeche y Chiapas, que ocupan la séptima y sexta posición. Sin embargo, los estudios del propio Instituto para la Economía y la Paz muestran que en solo dos años, Querétaro cayó cinco escalones. Hace dos años, según datos publicados en marzo del 2015, colocaban a Querétaro en el lugar número 3 como uno de los estados más seguros del país. Teniendo una cerrada disputa por la posición de honor con Yucatán e Hidalgo. Hoy, la entidad se aferra en el top 9 para seguir siendo considerado como un estado seguro por encima de Quintana Roo y a dos lugares de Veracruz, que abre el listado de las entidades con violencia.

El 1° de octubre de 2015, las palabras del gobernador Francisco Domínguez se mostraron proféticas, cuando señalo que “No cabe duda: La historia de Querétaro es también la historia de México. Así será, también, la historia del futuro”. Desgraciadamente la historia reciente del país es de una creciente y exponencial violencia, a la que ahora se suma Querétaro. Para muestra, hace una semana tuvimos la undécima ejecución en lo que va de este año. El hecho desató la discusión sobre la seguridad en el estado y en particular en su capital, ya que la seguridad es uno de los principales asuntos públicos. Todos estamos interesados en ella, porque influye y determina nuestra calidad de vida. Desde hace tiempo es conocido por todos que el principal problema que visualiza y afecta a los ciudadanos de Querétaro es la seguridad. Esto quedo de manifiesto en la “Encuesta nacional de victimización y percepción sobre seguridad pública” (ENVIPE), realizada por el INEGI en 2015. Esta encuesta estima que en Querétaro el 57% de la población de 18 años y más, a la que se encuestó, considera a la Inseguridad como el problema más importante que aqueja hoy en día en la entidad federativa, seguido del Desempleo con 41.8% y el Aumento de precios con 35.4%. De la percepción de la población respecto de la situación actual que guarda la inseguridad pública en Querétaro, la encuesta ENVIPE realiza una comparación con la percepción de los niveles de inseguridad de los años 2010 a 2015, mostrando que hay un aumento del 50%. Es decir la mitad de la población considera que vivir en Querétaro es inseguro, cuando en 2011 sólo percibía esto el 30% de la población.

Veamos más de cerca como ha impactado la inseguridad pública en nuestro estado. Los delitos cometidos en Querétaro (por cada 100 mil habitantes) fueron 19 mil en el año 2010; 22.8 mil en 2011; incrementándose a 27 mil en 2012; siguiendo la tendencia 28 mil delitos en el año 2013; de 31.5 mil en 2014, y cerca de 35 mil delitos en 2015. Casi el doble en sólo cinco años. De los delitos cometidos hay un número de víctimas que también han ido a la alza. La tasa de las víctimas del delito en nuestro estado, por cada 100 mil habitantes, fue de (números redondos) 19 mil personas en 2010; pasando a 21 mil víctimas en 2011; 24 mil en 2012; baja a 23.5 mil en 2013; de 25.6 mil en 2014 y cerca de 30 personas mil personas fueron víctimas en 2015. Toda esta estadística es menor al promedio nacional de cada año, pero aún así es una cifra que se incrementa. Los delitos sufridos por las víctimas son las que los afectan de manera personal o en sus hogares, como el robo total o parcial de vehículo, robo en casa habitación, robo en la calle o transporte público, fraude, extorsión, amenaza, lesiones, además de los delitos sexuales, secuestros, etc. Pero de ésta y otras encuestas, existe una cifra negra, la del número de delitos y víctimas que no están en registro al no realizarse la denuncia correspondiente.

La cifra negra en 2014 para el Estado de Querétaro, radica en que sólo se denunció el 15.4% de los delitos, algo así como 1 de cada 10. De los cuales poco más de la mitad (64.1%), llevaron a inicio de averiguación previa en el Ministerio Público. Esta cifra ha ido en aumento (la no denuncia del delito) para llegar al 84.5%. Entre las razones para NO denunciar delitos ante las autoridades por parte de las víctimas destaca, la “Pérdida de tiempo” con 32.2% y la “Desconfianza en la autoridad” con 16.8%, esto dentro de las causas atribuibles a la autoridad. Ahora, en el Nivel de Confianza que la sociedad queretana manifiesta respecto de autoridades, el 81.5% de la población identifica a la Marina como la autoridad que mayor confianza inspira con “Mucha o Alguna”, seguida del Ejército con 78.6%. Siendo sólo el 50% el nivel de confianza que la ciudadanía da a la policía municipal.

En el caso del asesinato del abogado queretano Alejandro Ledesma Guerra, el aparato policial queretano de manera pública y abierta muestra su eficacia en la búsqueda, captura y proceso a los culpables en menos de tres días. Muy al contrario se encuentra el caso de Marco Antonio Hernández Galván, quién también de forma artera y violenta fue privado de la vida hace trece años. En este caso no hay pistas y no se ha encontrado al culpable. Sólo la antes Procuraduría estatal (hoy Fiscalía) tiene el nombre de quién no fue: Federico Ruíz Lomelí, el principal sospechoso. El problema no es sólo la violencia, sino la parcial aplicación de la justicia y la impunidad rampante.

Comentarios en Facebook a Fernando Corzantes y en a fernandocorzantes@yahoo.com.mx

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