Sociedad empática, sociedad jurídica

Por: María Nieto

Cuando en retrospectiva pensamos en los proyectos que iniciamos, en ocasiones vemos como llegaron al fin que esperamos, como se quedaron en el camino cuando no supimos o no pudimos concretarlos o como terminaron siendo algo que ni siquiera imaginábamos.

Hace 5 años, puse en marcha un evento académico que esta semana se repitió por quinta ocasión pero totalmente transformado, me refiero a las Jornadas de Derecho Indígena de la Facultad de Derecho de la UAQ, que desde el segundo año cuentan con la colaboración de un querido amigo -Sergio Ugalde- y de alumnos que se han ido involucrando con el tema; esta actividad que durante 4 años se planteó como jornadas académicas donde se desarrollaron conferencias magistrales, mesas de trabajo con líneas de investigación específica, mesas con participación de alumnos y presentación de libros sobre el tema, este año se transformaron en un congreso nacional con participación de académicos de primer nivel de Querétaro, Chiapas, Durango, Michoacán y Estado de México.

La intención inicial fue acercar y concientizar a los alumnos de una realidad alterna, la de los pueblos originarios que se determinan y se regulan en base a una propia cosmovisión del mundo, que no es la misma para cada uno de ellos, pero que encuentra más similitudes entre los distintos derechos propios en comparación con el derecho estatal y la cosmovisión occidental de la que muchas veces son ajenos.

Posteriormente los objetivos fueron aproximar a los estudiantes a un panorama respecto de los avances en los estudios y ejercicio del Derecho Indígena para que identificaran los fundamentos teóricos y básicos y ubicaran las diversas funciones que potencialmente puede realizar un licenciado en Derecho dentro de ese campo. Además de que el alumno conociera cuáles son las acciones que se vienen realizando de manera práctica y que éste pudiera generar y aplicar el criterio multidisciplinario en los argumentos y conocimientos referentes a ese derecho.

También se buscó ofertar mediante expertos en la materia un espacio de análisis y aprendizaje respecto de los derechos indígenas y vincular las funciones universitarias de la Facultad de Derecho con la propia población universitaria, con la población indígena y con el público en general, incentivando el estudio del Derecho Indígena mediante una aproximación teórico vivencial, que se relacione de manera directa a los contextos étnicos y jurídicos y de esta manera lograr una formación, profesionalización y especialización de universitarios críticos en cuanto a la relación de los pueblos indígenas y el Estado1.

México es un país complejo, la composición pluricultural de su sociedad, las diferencias geográficas, climáticas, la biodiversidad, así como la diversidad en ideologías, creencias, preferencias, etcétera, nos enfrenta y nos divide.

Las desigualdades socioeconómicas son también un factor más para que la vida en nuestro país se vuelva complicada para gran parte de su población, por lo anterior y desde una opinión personalísima el proyecto iniciado hace cinco años es necesario no sólo porque esta dando excelentes resultados en cuanto a cumplir con los objetivos planteados como lo podemos observar al ver las extraordinarias discusiones académicas que se presentaron en está última jornada, o al ver como muchos alumnos de nuestra facultad van a campo para realizar investigación y entrar en contacto con la población originaria, con sus conflictos y necesidades.

No sólo porque se cuenta con una publicación que se hizo con los trabajos de la primera y segunda jornada –también contamos con las investigaciones de la tercera y cuarta pero a falta de editor no se ha concretado la publicación-, sino también porque se va transformando la conciencia de algunos sobre esta otra realidad social.

La importancia y la satisfacción a cinco años de haber iniciado se sostiene en lo hasta este punto escrito, pero sobre todo en haber logrado una empatía que me atrevo a asegurar no existía o no estaba tan latente en nuestra facultad, nos transformamos y dejamos de entender el derecho solo desde arriba, hacemos conciencia en que no existe una sola forma de vida buena, de que no existe una sola forma de organización social y por lo tanto no existe una sola forma de entender, hacer y aplicar el derecho.

El pluralismo jurídico está latente, la idea de una hegemonía social, económica, cultura, política, jurídica se disuelve y da entrada a miles de posibilidades. Nos demuestra que una sociedad con derecho puede ser también una sociedad empática.

Al margen aprovecho para felicitar a los maestros de todos los niveles, estoy convencida de que todo cambiaría en nuestro país si tuviéramos educación de calidad, hay mucho camino por andar.

1Los objetivos los elaboramos el Lic. Sergio Ugalde y yo.
mpalomas1531@hotmail.com
@mpalomas1531
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