Día del maestro

Por Fernando Corzantes

 

Para nadie es desconocido que el 15 de mayo, es el Día del Maestro. ¿Pero esto es una celebración, homenaje o memoria de un martirio? Hoy más que nunca, los docentes de nuestro país son foco de atención, ya que los recientes eventos que involucran de forma directa al gremio magisterial, han puesto a los profesores en el centro de la atención pública y mediática, dada su postura contra la mal llamada reforma educativa.   Sin embargo y más allá de la discusión estéril en la que se busca culpar a los maestros por la situación actual de la educación, los profesores encaran un sinnúmero de retos, desde la carencia de infraestructura y equipo de trabajo, pasando por la falta de una formación de soporte que les permita atender las necesidades educativas actuales, hasta llegar a encarar desde el salón de clase las situaciones de violencia, migración y pobreza que existen en todo el territorio nacional. Los maestros no son ajenos al cambio, pues es este es el que da forma a su profesión todos los días. Los maestros llegan este 15 de mayo, con una de las responsabilidades más grandes de nuestra sociedad, la de formar a los ciudadanos, niños y jóvenes que asisten diariamente a los centros escolares. Esta responsabilidad, en un país lacerado por la corrupción, la miseria y la violencia, se vuelve una odisea que los profesores jamás podrán sortear solos. Y es que mucho se discute respecto a que nuestro país no cuenta con la educación que necesita, sin embargo, poco se habla de que esta responsabilidad es compartida. Elevar la calidad de la educación pasa necesariamente por conocer mejor al magisterio, las condiciones de su formación y las realidades que circundan su desempeño. A pesar de ello, la información sobre los docentes en México es escasa, se encuentra dispersa y no está sistematizada. Esto lo señala el informe basado en las estadísticas continuas de la SEP (formato 911), en los resultados del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial (CEMABE), recogido por el INEGI, en datos proporcionados por la Dirección General de Educación Superior para la Formación de Profesionales de la Educación. Las conclusiones de este Informe señalan que en 2015, laboraban en las escuelas de educación básica y media superior, tanto en el sector público como en el privado 1 millón 475,456 docentes. En nuestro país la brecha entre poseedores y desposeídos, ricos y pobres, poderosos y débiles, opulentos y miserables, se ha ensanchado más, un ejemplo es la posición de resistencia y lucha del gremio magisterial, que volcado en las calles ha sido satanizado, y linchado mediáticamente, generando un aurea de inminente represión sangrienta, que sobre todo es conducida por los beneficiarios permanentes de la política gubernamental. México es el gran laboratorio de la educación neoliberal que tiene como pilares la evaluación docente punitiva, externa y estandarizada. La lucha del magisterio nacional, con la resistencia centrada en Oaxaca pero también en el resto del país, es la muestra más cabal que este tipo de evaluaciones recomendadas por el Banco Mundial, van de la mano de ajuste y represión. Para su aplicación el gobierno ha asesinado a ocho maestros (19 de Junio de 2016), que estaban protestando contra la reforma y los despidos de más de 3 mil docentes, que se habían negado a responder la evaluación. Ya que la política de las evaluaciones busca mediante el discurso de “mejorar la calidad educativa”, implementar medidas de mercado en la educación, como aumentar la “productividad” o mejorar el “desempeño”. El rechazo de este tipo de evaluaciones por su carácter punitivo y antidemocrático y por los objetivos políticos que persiguen, plantea la oportunidad de repensar los objetivos de la escuela pública, los planes de estudios o la relación de sus contenidos con la sociedad. En ese marco, las evaluaciones, tanto de estudiantes como de docentes, deberían considerar el conjunto de los factores sociales y económicos, además de una metodología de evaluación constante, con jornadas pedagógicas para abrir el debate y compartir experiencias.

Los voceros gubernamentales dicen que no es cierto que se desconozca la calidad del trabajador en la ley docente, porque el Artículo 83 menciona la existencia de las relaciones de trabajo. Pero no explican que la ley docente acaba con el derecho a ser representado sindicalmente, a sus condiciones generales de trabajo, a su estabilidad en el empleo. ¿De qué sirve que se diga que el docente es trabajador si se cancelan sus derechos fundamentales? Aquí, la reforma educativa revela su verdadero carácter, más administración y menos academia. Así el 15 de mayo es un día de reflexión y lucha.

Comentarios a fernandocorzantes@yahoo.com.mx

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