Espacios de discusión pública

Por: María Nieto

Como es del conocimiento de todos, vivimos en una época donde las cosas suceden de manera extraordinariamente rápida; las tecnologías y los sucesos cambian de un minuto a otro y aunque entendemos que la sociedad es dinámica y por lo tanto se va transformando –en algunas ocasiones más lento y en otras más rápido- en el presente hay momentos en que los cambios nos rebasan sin darnos cuenta.

Lo anterior, agrade o no, obliga a que como seres humanos en lo individual o colectivamente, nos planteemos interrogantes y discutamos sobre los temas que en el presente dan sentido y crean la realidad que nos toca vivir.

Es necesario también señalar que muchos de los temas que discutimos en la actualidad ya llevan tiempo planteándose y han sido tema en la opinión pública aunque en ocasiones son ignorados por las agendas de los gobernantes; por lo tanto hablar de diversidad sexual, de aborto, de religiones, de matrimonio entre personas del mismo género, de migración, guerra, de derechos de los indígenas, derechos humanos, pluralidad, discriminación, igualdad, derechos de las mujeres, feminismo, entre otros muchos temas, es algo no solo necesario, sino obligado.

Me sorprende entonces que todavía en la actualidad se encuentre resistencia a dialogar y conocer sobre lo que –repito- da sentido y crea la realidad del siglo XXI. Y más sorprendente aún cuando esa resistencia viene de parte de sujetos que son o deberían ser observadores y analíticos de esa realidad; me refiero a funcionarios públicos, docentes o alumnos (estos dos últimos por ser el ámbito de mi cotidianidad) que por el espacio que ocupan tendrían la obligación de observar, estudiar e informarse para poder fijar posturas o emitir opiniones.

Refiero lo anterior porque observo que en muchas ocasiones aquellos que enarbolan banderas y hablan de respeto a la diversidad o de respeto a las costumbres (respectivamente) se vuelven jueces terribles, misóginos, discriminadores, intolerantes, elitistas, etcétera, cuando los temas a tratar no son los que ellos prefieren o defienden, y entonces surge la duda de qué tan abierta es una sociedad abierta, o dónde queda la pluralidad y el respeto en aquellos que lo piden para sí mismos y no son capaces de ofrecerlo hacia los demás.

Aclaro que no imagino una sociedad en donde todos pensemos igual, donde las ideas, los principios o los valores sean los mismos (abiertos o cerrados, liberales o conservadores), ya que evidentemente eso no sería posible y además está comprobado que uno de los grandes errores de los estados nacionales fue pretender la homologación cultural de su población. Evidentemente esto no es necesario, sin embargo sí considero que los valores e ideologías deben de ser entendidos y respetados pero en ambos sentidos para lograr una relación pacifica entre las personas que integran una sociedad, buscando el diálogo, el acercamiento, el consenso.

Por lo tanto me parece importante que como sociedad respetemos y fomentemos los espacios de discusión, para que éstos se mantengan abiertos y plurales para que tanto adultos como jóvenes, puedan escuchar e informarse para poder tener criterios propios y entonces sí emitir opiniones e impactar en su sociedad.

En este sentido uno de los grandes espacios de discusión, de audiencia y de generación de conocimiento son sin duda las universidades y por excelencia la Universidad Pública, por lo que ésta debe permanecer y debe de estar siempre abierta, receptora y emisora de las grandes discusiones que atañen a nuestros tiempos. Debe de ser el espacio donde libre y democráticamente se puedan exponer y discutir las ideas y sobre todo a través de ella se deben generar proyectos que respondan e impacten a las necesidades de la vida estatal, nacional y mundial.

Haría por lo tanto la petición a aquel que lea esta reflexión de siempre estar a favor de la educación pública, de exigir que en la repartición del presupuesto se favorezca la permanencia de estas instituciones y que estemos siempre a favor de analizar, discutir y generar respuestas que beneficien a las mayorías.

Al margen, felicito a la Facultad de Derecho de la UAQ que se ha transformado en los últimos años en un espacio donde todas las voces pueden ser escuchadas y aprovecho para invitar al lector, al Congreso Nacional sobre Derecho Indígena que se realizará los días 17,18 y 19 de mayo en dicha Facultad.

mpalomas1531@hotmail.com
@mpalomas1531
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