Cihuatl vs. Siwuatl

Por: María Nieto

Las mujeres en la historia de la humanidad han tenido algún papel que representar. Las mujeres espartanas por ejemplo eran “más” independientes –no porque lo fueran, pero en algunos aspectos un poco más- que las atenienses; las mujeres mesoamericanas no estaban en la misma condición si eran mayas o mexicas, en comparación con sus vecinas aridoamericanas chichimecas. En Europa la mujer vivió distintas condiciones de acuerdo a la etapa histórica correspondiente, no es lo mismo la mujer medieval, a la renacentista o ilustrada, no porque las últimas gozaran de derechos, pero iniciaban la lucha por los mismos.

Pero hay una similitud que podemos encontrar en todas ellas: no tenían derechos. Tal vez en este siglo XXI pasa inadvertido porque éstos ya son parte de nuestra realidad, las mujeres en la actualidad debemos ser o somos susceptibles de derechos y obligaciones en cualquier ámbito y esto nos coloca en una situación preferencial versus la realidad que vivieron las mujeres en la antigüedad, edad media y edad moderna en Europa y América.

Sin embargo por extraño que parezca encontramos en el camino algunas opiniones que en lo personal me sacuden y me parecen increíbles sobre todo cuando vienen no solo de parte de algún hombre misógino, sino directamente de otras mujeres. Encuentro que algunas mujeres limitan el valor de nuestro género al rol de madres, responsable de transmitir los valores familiares y velar por la unidad del matrimonio y la familia cueste lo que cueste, aún en contra de la propia felicidad; encuentro también que algunas mujeres gustan de atacar y desprestigiar a otras mujeres con tal de posicionarse sobre las segundas y esto sucede en todos los ámbitos, familiar, sexual, laboral, racial, etcétera. Me sorprende también que algunas mujeres buscan colocarse como superiores frente a la figura del hombre al que atacan por machista, misógino y abusador del mal llamado “sexo débil” y aunque esto históricamente sí ha sucedido, también es cierto que no todos los hombres son así. Como último ejemplo me asombran las mujeres que no entienden que hablar de igualdad de género no significa que las mujeres quieran desaparecer las características propias de su género y adoptar las características del sexo opuesto, sino que esa igualdad supone la oportunidad de dejar de ser seres humanos de segunda.

Por esta razón me parece importante que en la celebración anual del día internacional de la mujer, pensemos que como mujeres tenemos el derecho de decidir ser madres y disfrutar de la maternidad, tenemos el derecho de ser esposas y fijar en acuerdo con nuestros cónyuges el tipo de matrimonio y familia que ambos queremos tener, que podemos ser antropólogas, magistradas, arquitectas, administradoras, maestras, regidoras, gobernadoras, jueces, bailarinas, artistas, en fin; que podamos ejercer desde nuestra condición de mujeres el rol que sea el adecuado para cada una de nosotras, pero dejando de una vez por todas de ser las peores enemigas de nuestro propio género.

Es necesario aceptar que la desigualdad y la injusticia han sido el pan nuestro de todos los días, las mujeres y los hombres no deben de cerrar los ojos ante una realidad histórica: el hecho de que las mujeres hemos sido violadas, maltratadas, juzgadas, asesinadas, criticadas, mutiladas, que no hemos tenido siempre acceso a una vida pacífica y feliz; y que cada uno de los derechos con los que hoy contamos son resultado del esfuerzo de otras mujeres que literalmente han muerto para que hoy ser mujer o tener una hija mujer sea algo que valga la pena. Solo aceptando ese hecho entenderán por qué la necesidad de luchar por la igualdad, por la equidad, por la paridad… por nuestros derechos.

El ocho de marzo se celebra el día internacional de la mujer, el origen de ésta celebración está vinculado a la exigencia de derechos laborales para las mujeres. En mi opinión nos puede servir también para celebrar y reconocer el valor de todas aquellas mujeres que históricamente han luchado desde cualquier trinchera y en cualquier ámbito para ganarnos un espacio digno; también podemos aprovechar esta fecha para celebrar que algunas mujeres hoy ejercemos derechos y tomamos decisiones sobre nuestras vidas en condiciones de igualdad frente al género masculino, y  para reconocernos como seres humanos de primera, sin importar el rol o roles que decidamos tener en la vida.

Al margen aprovecho y dedico éste espacio a grandes mujeres cercanas a mi, ejemplo de fortaleza, dignidad, solidaridad, trabajo y amor: Aurora Castillo, Gabriela Nieto, Fernanda Arizmendi, Mónica Alday, Josefina Camacho.

mpalomas1531@hotmail.com
@mpalomas1531

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