“Perdone usted..”

Por: María Nieto

El perdón tardío e inservible de la PGR llega en mi opinión en mal momento. Justo cuando estamos hartos de ver a los políticos sacándose fotos realizando actividades que son parte de su trabajo y de sus obligaciones –fotografías que ellos pretenden mostrar como si sus actos fueran virtuosos y desinteresados-, cuando estamos hartos de que los abusos del poder se manifiesten constantemente y que nada suceda al respecto, cuando vemos a funcionarios peleando en redes sociales como si estuvieran en la sala de su casa sin entender la dignidad de los cargos que ocupan (para muestra el patético caso del presidente municipal de San Juan del Río), cuando los funcionarios públicos no hacen su trabajo; de esto y más la sociedad está cansada y asqueada.

Y es en este momento, justo once años después de que la PGR cometió no un error, sino una violación a los derechos humanos de tres mujeres indígenas de Santiago Mexquititlán, que deciden sacarse la foto pidiendo una disculpa, pero esta llega tarde y evidentemente no es suficiente para las ofendidas, ni para sus familias, ni para el resto de la población. Y sin entrar a comentar el acto en sí, que repito pareciera inservible o irrelevante dado que no soluciona ni borra los problemas que la sentencia condenatoria generó a Teresa, Alberta y Jacinta, sí sirve para concebir algunos comentarios que podríamos en otros espacios analizar a profundidad:

  • Nos restriega en la cara que en México existen muchas personas que como ellas, sufren actos de autoridad abusivos, violaciones a los derechos humanos y a los procesos judiciales. Y nos preguntamos ¿cuántas personas están presas cumpliendo sentencias injustas en muchos casos por delitos que no cometieron o resultado de procesos viciados que se alejan totalmente del derecho a un debido proceso?.
  • Nos recuerda que la discriminación (tema en el que insisto) es un cáncer presente en nuestra sociedad. Pese a que constitucionalmente está prohibida, se manifiesta siempre en diferentes momentos, en diferentes situaciones y contra distintas personas. El desprecio y la falta de respeto a la dignidad humana carcome a los mexicanos, puede ser en contra de ideas religiosas, de la situación económica, de las preferencias sexuales, del género, del origen étnico o racial; pero al final el mexicano muestra su peor cara, la de la intolerancia y la discriminación y además lo hace de ida y vuelta, es decir el heterosexual vs. el homosexual y éste a su vez en contra del primero, el católico vs. otras creencias y estas de regreso vs. los católicos y así aplica en todos los casos. En el caso de Jacinta, Teresa y Alberta, por ser indígenas, mujeres y pobres, una triple discriminación.
  • Los abusos de poder que se cometen por parte del Estado mexicano, sin importar el poder constituido del que se trate, sin importar que sea desde la federación, los estados o los municipios, se hace visible y tangible todo el tiempo. Tocamos fondo en lo relacionado a corrupción, impunidad, inseguridad y abuso de poder, todos los días se anuncian nuevos descubrimientos de desvíos de los recursos públicos, todos los días desaparece gente, todos los días nos sorprenden con resoluciones que dejan libres a los delincuentes de la clase política nacional, vemos como los grandes poderoso se ofenden y mueven los hilos del poder cuando alguna de las instituciones que si esté haciendo su trabajo pone en riesgo sus intereses, todos los días vemos cómo personas inocentes van a la cárcel sin merecerlo, o como gobernantes se vuelven millonarios en 3 ó 6 años, al final según parece ellos “sí merecen la abundancia”.
  • Observamos también como la canción de Sergio Ortega y el grupo Quilapayún, se vuelve realidad, “el pueblo unido jamás será vencido” se pone de manifiesto en nuestra sociedad, alumnos y maestros exigen derechos, la población se cansa del mal gobierno, de la indiferencia de las clases altas y surgen discursos como el de la maestra Estela Hernández, hija de Jacinta Francisco Marcial, que nos recuerda que no hay una sola forma de vida buena, que los pueblos originarios tienen una cosmovisión distinta del mundo que nos rodea, que la unidad hace la fuerza, que los valores del mundo occidental no son universales, que el dinero no se necesita y no compra todo, que el dolor sirve como impulso para luchar -cito textualmente- “la justicia, democracia y soberanía de México”.

Ojalá que todos hagamos conciencia y avancemos con una idea que me parece alcanzable: Por la democracia hasta que la dignidad se haga costumbre.

mpalomas1531@hotmail.com
@mpalomas1531
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