El muro

 Por: Fernando Corzantes

Uno de los temas de actualidad es la construcción (que más bien es prolongación) del famoso muro que separa E.U. de México, el cual se comenzó en 1994 bajo la administración de Bill Clinton para intentar contener la inmigración ilegal desde el sur.   Ahora se trata de terminar de blindar la frontera, porque aún le falta un tercio aproximadamente, el muro cubriría una distancia de 3,185 kilómetros, lo que lo convertirá en una separación artificial importante.   Pero esta distancia está lejos de otras como la Gran Muralla China, que se extiende a lo largo de 21,196 km, e incluso de una muy poco conocida que atraviesa la mitad de Australia de este a oeste por 5,614 kilómetros: la Dingo Fence, pero más prolongada que el muro de Berlín.

A pesar de que la Presidencia de la República había dicho que acordaron Enrique Peña Nieto y Donald Trump no tocar públicamente el tema del muro en la frontera de México y Estados Unidos, hace una semana el magnate insistió en la necesidad de construirlo para reforzar la seguridad de su país.   “Yo no bromeó, tendremos un muro y será grandioso. Pregúntenle a Israel. Es el momento de frenar las drogas”, dijo durante una conferencia de prensa.   La administración Trump va con todo, un legislador republicano anunció también la semana pasada su intención de presentar un proyecto de ley que tase un impuesto de 2% a las remesas destinadas a México para financiar parcialmente el muro que el presidente Trump ordenó construir.

Mike Rogers, congresista por Alabama, dijo que aspira recaudar mil millones de dólares al año con su propuesta, ya que las remesas procedentes desde EU hacia México ascienden a 30 mil millones al año.   La respuesta del gobierno mexicano es el quedarse quieto, catatónico, con una agenda de muy bajo perfil que el aprendiz de canciller, Luis Videgaray lleva como empleado de segunda por los pasillos de Washington. La Secretaría de relaciones exteriores no ha podido ocultar el oprobioso trato a su titular, quién en reunión con los funcionarios norteamericanos aborda temas denominados prioritarios de la agenda bilateral, como la migración, seguridad e infraestructura fronteriza (o sea el muro).   Y en su cara ha afirmado el secretario de seguridad norteamericanos John Kelly, que la falta de un muro es una “herida abierta” para su país, que habrá que cerrar con la prometida barrera física.  Incluso expuso el plan de hacerla por tramos los cuales se complementarían con vigilancia tecnológica, incluyendo drones.   Trump ha tensionado las relaciones bilaterales especialmente con la promesa de que será el gobierno mexicano el que reembolsará el costo, calculado en 14 mil millones de dólares.

Y para ese cometido han mantenido y preservado las interconexiones sociales y económicas con México, porque para ellos es un asunto de seguridad nacional y económica.  Y Luis Videgaray lleva el nivel sin precedentes de confianza y colaboración operativa entre los dos países, según sus interlocutores del Departamento de Seguridad Nacional, quienes afirman la importancia de continuar la cooperación y las acciones como socios regionales, que es sólo en su beneficio.   Lo que no expone, ni defiende Videgaray son las consecuencias reales que tendrá la construcción del muro completo, ya autorizado por Trump.

Una de las consecuencias más serias de un muro fronterizo sería el riesgo que supondría para los miles de migrantes que diariamente intentan llegar a EU.   La actual valla instalada alcanza los 1,050 kilómetros de la frontera, y eso ha hecho que los inmigrantes deban buscar pasos más remotos y arriesgados, provocando que la gente se vaya a lugares más apartados y eso duplicó el número de muertos, según el Centro de Información y Estudios Migratorios de México.   En el desierto, las temperaturas de día pueden superar los 50ºC y por las noches llegar a puntos de congelación. El río Bravo/Grande es uno de los más caudalosos y cruzarlo implica un riesgo alto.   Actualmente EU tiene 21,000 agentes fronterizos, un 518% más que hace dos décadas, según el Reporte del Estado de la Frontera, elaborado por el Centro Wilson, el Colegio de la Frontera Norte y el Centro Norteamericano de Estudios Transfronterizos.   Desde la instalación de nuevos tramos de muro fronterizo, al menos 6,500 cuerpos han sido recuperados y otros 1,500 más fueron enterrados sin identificar.  Eso sin contar los cuerpos no recuperados.   “Es una enorme máquina de matar”: lo que el desierto de Sonora les hace a los cuerpos de los que intentan cruzarlo. “Si antes caminaban dos días por el desierto de Sonora cerca de Mexicali, ahora van hasta Yuma (80 kilómetros más al este) y caminan hasta seis días”, señala el reporte del Refugio para Migrantes Frontera Diga.   Además, sellar la frontera agravaría la crisis de los refugios, que hoy en día están saturados, y generaría un estancamiento de esas miles de personas en las ciudades fronterizas de México. Sobre las otras consecuencias hablaremos en la próxima entrega.

Comentarios en Facebook a Fernando Corzantes y en fernandocorzantes@yahoo.com.mx
(Consejero del Instituto Nacional Electoral)
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