De la queja a la acción

Por: Ricardo Carapia

La pregunta es sencilla. ¿Cómo pasar de la queja a la acción? Y también la respuesta lo es. El tomar responsabilidades como hijos, padres, hermanos, ciudadanos, es tomar las riendas de las consecuencias de los propios actos.

No importa el ámbito profesional en que nos desenvolvamos. Tener la conciencia clara de que cada decisión que tomemos tiene repercusiones y una trascendencia más allá de lo que nos es visible, debe llevarnos a concebir que cada falta de respeto, cada insulto, “mordida”, cada noche que manejamos en estado de ebriedad, cada retraso en el pago de nuestros impuestos; al igual que cada enseñanza que dejamos, cada acto desinteresado, tienen todos efectos secundarios y capacidad de replicarse.

Fuera del hartazgo de cualquier color partidario, manifiesto en los índices de (des)aprobación que únicamente señalan al “menos malo” en las preferencias, queda de manera más clara el desinterés generalizado de formar parte de las decisiones que nos atañen a todos.

Luego de vivir la mano dura tricolor durante décadas, para pasar luego al negocio por el negocio mismo y sobrevivir a los intereses particulares de los funcionarios, con programas paliativos que generan una mayor burocracia y no resuelven temas de fondo pertenecientes a otras Secretarías, sufriendo la diaria demagogia y el insulto en la cara de todos quienes perciben sueldos pobrísimos, mientras una mal llamada “clase política” tiene beneficios que una gran cantidad de connacionales no podrán jamás alcanzar; pudiera ser entendible.

Sin embargo, no es justificación para la inmovilidad.

Entender que la sociedad organizada puede lograr cambios sin necesidad de ir a pedirle al caudillo en turno que abandere nuestras plegarias, es el primer paso. Detectar las necesidades de nuestro hogar y comunidad, el segundo. Y subrayo comunidad, como único medio para entender que los problemas y las soluciones son integrales, tema al que nos hemos referido en este espacio en varias ocasiones.

¿De verdad nos gusta escuchar o ver malas noticias, reenviar mensajes de Whatsapp sobre lo terrible de la situación, escribir enojados en redes sociales, y ver que no resulta en nada? ¿De verdad creemos que la sociedad va a lograr un cambio con opiniones furibundas, trolls, likes en Facebook o replicando información sin sustento?

La experiencia y la voz informada valen para mucho. Aprender a discriminar entre el bombardeo de mensajes que recibimos a diario, vale el doble. Sin embargo, volvemos al punto de inicio. ¿Cómo pasar de la queja a la acción?

Infórmese más. Vea lo que está en sus manos hacer, las posibilidades de realizar algún trámite ante la instancia correspondiente. Denuncie. No dé “mordidas”. Eduque en valores a sus hijos, para que no lleguen a cometer los errores que nosotros cometemos o que aborrecemos en otros. Levantémonos más temprano y hagamos algo por nuestra comunidad, desde lo sencillo como recoger la basura que alguien más dejó en la banqueta, hasta organizar a nuestros vecinos en objetivos en común. Comamos más sano.

Hablemos con nuestras familias y pasemos tiempo con ellos, hagamos huertos comunitarios para reducir nuestro gasto mensual. Consuma productos locales. Hablemos de energías alternativas. Aprendamos y difundamos información útil. La queja por sí sola no basta, necesitamos de ciudadanos activos y ocupados.

¿Y qué hacemos con los políticos? Darle la vuelta a la mala costumbre, y hacer que con nuestro trabajo ellos se sumen. La política es una vocación y una labor noble, pero desvirtuada por muchos personajes públicos, habría que regresarle la nobleza y el honor que merece, tema de otra colaboración. Para efectos de lo que planteamos aquí, no necesitamos del “político” actual (con honrosas y poquísimas excepciones), pero nosotros sí somos imprescindibles para ellos.

Estoy seguro que usted como yo, somos expertos en un tema determinado, y nuestra opinión sobre ese punto en particular puede servir de mucho. Hagamos entonces valer nuestra voz a partir de nuestra propia experiencia y trabajo. ¿No es así una sociedad exitosa?

ricardo.carapia@gmail.com
@richcarapia

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