De la unidad nacional a la incapacidad presidencial

Por: Fernando Corzantes

La semana pasada la alta burocracia política y el empresariado nacional encabezados por Televisa, Carlos Slim, intelectuales y opinadores a sueldo, formaron el bloque ancla de la campaña mediática a favor del gobierno de Peña Nieto.   El señuelo y la trampa es el llamado a la “unidad nacional” desde arriba, ello ante la respuesta incapaz y pusilánime del presidente ante Donald Trump.  Una de las estrategias fue el desgarrarse de vestiduras llamando a la unidad por México, mientras perversamente se hablaba en lo oscurito, negando los yerros y apocamiento de Peña Nieto.   La verdad suele aparecen donde menos se le espera y el contenido de la tersa charla entre mandatarios, devino en conocer las amenazas y la altanería con que el norteamericano trato al sumiso Peña.   A Peña Nieto lo retratan sus errores. El interés nacional no debe hablarse a espaldas de los mexicanos y sostenerse con mentiras.   El gobierno de México niega las amenazas e intervencionismo de Trump, y al negarlo como siempre, miente.   Una segunda versión de la agencia de noticias AP señala que fue una sugerencia en tono “coloquial”, pero que si existió.  Y aún en ese tono, la sola sugerencia de enviar tropas yanquis a territorio mexicano para combatir el narcotráfico es violación de nuestra soberanía nacional.   Se habla de unidad, pero lo que está por debajo es cerrar filas en torno a Peña Nieto.   El Pacto por Peña, es una maniobra para confortar y mantener al presidente.   Los culpables de la postración del país son a los que hoy se llama a proteger y arropar a un gobierno rebosante de corrupción que embate contra la población nacional, a través de una feroz campaña de expoliación y saqueo.   Ahí están en puerta los gasolinazos, las alzas de las tarifas eléctricas y gas doméstico, la inflación, los salarios empobrecedores, la inseguridad y violencia rampantes, etc.   Este llamado de unidad va dirigido contra la crítica al régimen, el plan es no tolerar a quién reproche a la figura presidencial y su gobierno, quiénes no han generado un plan firme de resistencia ante Trump, sino todo lo contrario. Han facilitado su intromisión, violentando la Constitución que en el artículo 89, fracción décima, señala que la relación con las naciones debe basarse en los principios de no intervención, y eso debe defenderse. La declaración de Trump es una violación más del gobierno norteamericano a la soberanía mexicana.  El pasado jueves 2 de febrero, se cumplieron 169 años de la firma del tratado Guadalupe Hidalgo, en el que los Estados Unidos le cercena a México más de la mitad de su territorio.   Y esto parece no recordarlo Peña Nieto. Y si lo recapacitara no cuentan él y su equipo con la entereza, inteligencia, experiencia y patriotismo necesarios para ésta afrenta.     El Gabinete de Peña Nieto es tan frágil que está a punto de sufrir soponcios, averías y quebrarse. El equipo que rodea al Jefe del Ejecutivo para trabajar en el Gobierno los próximos dos años, que son los primeros de Trump en la Casa Blanca y los últimos de Peña Nieto en Los Pinos, predomina la ineficacia, el desconocimiento de la responsabilidad conferida, la postración y hasta el desdén.  En ello no hay coherencia, ya que el Presidente fue elegido para trabajar a favor de nuestro país. Entonces, ¿por qué la conducta de Enrique Peña Nieto al seleccionar a los miembros de su equipo? La psique de Peña Nieto lo lleva a actuar a como fue formado él y su camarilla política: hay que alinearse a la mentalidad del poderoso. En este caso ya va más allá de nuestras fronteras. Ahora estamos entrando a un sobre-gobierno estadounidense al cual el gobierno provinciano de México le rinde culto y pleitesía, y está a la espera de las decisiones que tome el vecino del norte.   Se tuvo el tiempo, pero no se tomo la iniciativa por parte del gobierno mexicano, para la protección y defensa de nuestro país. Ni Peña Nieto, ni Luis Videgaray tienen una política ante estas vicisitudes, de hecho no tienen una política que defienda a la nación mexicana, porque no tiene valores. Peña Nieto es una persona sin criterio, sin valores porque no tiene puntos de referencia. El actual inquilino de Los Pinos fue fabricado por el grupo Atlacomulco y Televisa en una carrera política superficial, de apariencia, de manejo de un discurso cómodo, de un discurso que aparentemente dice cosas, pero finalmente no dice nada.   Por ello tenemos un poder alineado con otro poder, uno más fuerte, el de Estados Unidos. Fue lastimosa la estancia del canciller y del ministro de economía en Washington, lo que presenciamos fue ver a un equipo mexicano supeditado a los deseos de Donald Trump. El Gabinete peñanietista es un grupo listo para que Trump ejerza poder y no para defender la soberanía nacional.   No debemos dejarnos ir en una ola de patrioterismo snof que es una coartada del mismo gobierno que hundido en la corrupción e ineficiencia nos convoca a protegerlos.  Y para el pueblo no hay consideraciones, los gasolinazos serán aplastantes y sin miramientos, al final a la clase política sólo le importa su demencial enriquecimiento.

 

Comentarios en Facebook a Fernando Corzantes y en fernandocorzantes@yahoo.com.mx
(Consejero del Instituto Nacional Electoral)
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