Consumo local

Por: Fernando Corzantes

Ante la amenaza, prácticamente cumplida, del actual presidente yanqui los opinadores, analistas, académicos, políticos, etc., algunos de ellos rasgándose las vestiduras, han llamado a un reagrupamiento nacional interno, viendo nuestra historia como modelo de resistencia, reconociendo las fortalezas nacionales que puedan hacer frente a un nuevo embate norteamericano.  Pero en la realidad más práctica, a los empresarios y políticos esto parece no importarles y sólo visualizan un nuevo escenario de ganancias que expolien a los de adentro, a los de siempre.

La clase política siempre lista a inclinar la cerviz ante cualquier poderoso, no puede ser quién ofrezca una salida a la crisis con los EU, ya que se requiere, experiencia en el ejercicio diplomático, inteligencia y patriotismo.   El embate es en varios frentes y el económico es uno de los más delicados, ya que es el ancla que jala la cadena. Por ello no es elucubración hippie el mirar hacia el mercado interno y apostar por el mercado local desde ahora.

El consumo local o economía local se refiere al esfuerzo colaborativo en construir procesos de producción, distribución, comercialización y consumo basadas en productos de la localidad o región.   Uno de los ámbitos más conocidos de este modelo económico es el de la alimentación, el cual se visualiza integralmente en bien de la economía, medio ambiente, salud y relaciones sociales de una localidad.  El término de consumo local forma parte de la compra local y la economía basada en la comunidad, es decir, en la preferencia para adquirir bienes y servicios producidos localmente.

Una interpretación del concepto de desarrollo económico local que pudiéramos utilizar, es la de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la cual señala que “El desarrollo económico local es aquel proceso reactivador y dinamizador de la economía local, que mediante el aprovechamiento eficiente de los recursos endógenos existentes de una determinada zona, es capaz de estimular el crecimiento económico, crear empleo y mejorar la calidad de vida”.  Podemos observar que éste es un proceso participativo y equitativo que promueve el aprovechamiento sostenible de los recursos locales y externos, a través del cual se articulan los actores clave del territorio para impulsar el bienestar social.  No es idílico, existen numerosos ejemplos de comunidades que basan su calidad y nivel de vida en el consumo local.   Ello implica un proceso de crecimiento y cambio estructural que mediante la utilización del potencial existente en nuestro territorio conduce a la mejora del bienestar de la población. Ello implica el reconocer y mostrar nuestra capacidad en liderar el proceso de cambio estructural, en todos los procesos no sólo el económico, sino el social y cultural.

Un ejemplo de ello es el capital social en materia cultural, el cual en Querétaro no está siendo requerido y demandado de acuerdo, no sólo a la amplia oferta existente, sino a su calidad, experiencia y diversidad.  No se está consumiendo la oferta interna adecuadamente, valorándose en poco su labor por parte de las instituciones culturales y artísticas tanto públicas como privadas, quienes atraen oferta externa, mermando a la interna. Aquí existe una fuerte comunidad teatral, dancística, escénica, musical, plástica, etc., que demanda ser atraída a todo el conjunto social.   La idea es no sólo defender, sino promover articuladamente a los productores locales de todo tipo que ofrecen productos y servicios sustentables y responsables.   Ya hemos visto algunos de los beneficios del consumo local, sobre todo en productos alimenticios, de los cuales podemos darnos el lujo de comer algo realmente fresco, con mayor cantidad de nutrientes, con mejor sabor, de temporada, etc., con lo que se apoya al productor directo y se impulsas a la economía local.   Al consumir productos locales, apoyamos a nuestra comunidad y aseguramos fuentes de trabajo.   ¿Pero cómo llegar o conocer esta oferta local?   La mejor forma es visitar el mercado de productores de nuestra comunidad, ir a los centros de arte y cultura, donde conoceremos de frente al productor o creador, estando al tanto del proceso creativo y de elaboración de cada producto o proceso de trabajo artístico o artesanal.   Esto permite apreciar y degustar cada opción y descubrir nuevas visiones, vivencias, emociones, sabores y olores que teníamos ocultos.

El objetivo del consumo y la producción sostenibles es hacer más y mejores cosas con menos recursos, visualizando una mejor calidad de vida. En este proceso participan distintos interesados, entre ellos empresas, consumidores, artistas, encargados de la formulación de políticas, investigadores, científicos, creadores, minoristas, medios de comunicación, organismos de cooperación para el desarrollo, etc.   La idea es involucrar a los ciudadanos en la cadena del consumo local, mediante la sensibilización y la educación sobre el cooperativismo y los modos de vida sostenibles, facilitándoles información adecuada a través de normas y reglas, que inviten a una participación activa y crítica.

Comentarios en Facebook a Fernando Corzantes y en fernandocorzantes@yahoo.com.mx
(Consejero del Instituto Nacional Electoral)

 

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