La quimera de la movilidad en Querétaro

Por: María Luisa Sosa

No me gusta escribir desde el pesimismo pero al parecer el punto de vista ciudadano se toma muy poco en cuenta cuando de planeación se trata y eso es lo que me mueve a redactar estas líneas en torno a mi experiencia cotidiana. No soy especialista en urbanismo ni mucho menos, pero sí soy el prototipo de la madre de familia que pasa gran parte de sus tardes llevando hijos a diferentes actividades extraescolares, deportivas y sociales por diversos puntos de la ciudad y es en mi calidad de usuaria de las vialidades en Querétaro, que me atrevo a cuestionar seriamente las políticas de transporte sostenible y movilidad que se han propuesto en los últimos meses en la ciudad, las cuales -a mi vista- están desvinculadas de un proyecto integral que las haga factibles.

La disminución del uso del automóvil es algo que suena fantástico, sin embargo hay que considerar varios factores antes de pedirles a los ciudadanos que utilicen otras formas de transporte o que por lo menos moderen la utilización de sus vehículos.

El primer factor que me parece determinante es el de la Seguridad. Mientras la ciudad no brinde a sus pobladores la garantía de Seguridad, difícilmente nos van a bajar del coche. El asunto comienza desde los funcionarios públicos, quienes no obstante no consideran otra forma de transporte que no sean sus autos (para ellos el transporte público no es opción), van además seguidos de al menos un par de camionetas cargadas con sus escoltas y guardias. Tres vehículos para una sola persona. Los ciudadanos comunes, no podemos darnos ese lujo pero sí tenemos la posibilidad de evitar que nuestros hijos se desplacen solos por la ciudad y vigilarlos hasta dejarlos en la puerta de su destino, lo haremos. Ninguna política ambiental te va a conmover más, que el instinto de proteger a tu propia especie de ser raptada o ultrajada en las calles de una ciudad en la que tales peligros están latentes por más que se evite mencionarlos.

Se iluminaron los puentes peatonales, es cierto, pero las bandas de criminales y cristaleros han atacado a nuestros amigos y familiares, pues todo mundo conocemos a alguien que ya ha pasado por esto. A principios de este año fui víctima de la delincuencia, forzaron la chapa de mi auto y sacaron de la cajuela un par de maletas con algo de ropa y objetos personales. La mayoría de las personas que supieron mi historia consideraron que fue poco prudente de mi parte dejar cosas dentro de mi propio coche, asumí la culpa (la autoridad no) y decidí que si no quería volver a sufrir un atraco igual, no podía volver a ser tan descuidada; ahora bajo lo que traiga a todas partes, aunque esos objetos no sean pertinentes al lugar al que vaya, -raquetas de tenis a la cita del dentista, computadora al supermercado, mochilas escolares a la fiesta infantil y otras linduras por el estilo- pero en ocasiones esto se vuelve imposible y la única salida sensata es regresar a casa, dejar las pertenencias y retomar la ruta de los pendientes del día, una ejemplo más de desplazamiento innecesario de autos por falta de seguridad.

La falta de cultura y protección al ciclista en nuestro medio es un padecimiento lamentable que también afecta la movilidad y en el cual también se debe trabajar, sin embargo obviaré referirme a ello y mencionaré otro elemento que se relaciona con la cuestión de seguridad y que tiene que ver con la impunidad y ausencia de ley en cuestiones de tránsito y vialidad.

Se ensanchan las banquetas del centro histórico para desalentar el uso de autos, pero no se ve a la autoridad sancionando a aquellos que ahora se estacionan sobre la amplia banqueta, en cordón y a veces hasta en batería, es tierra de nadie. Autos estacionados fuera de los límites en las esquinas, complicando la circulación al dar vuelta. Los proveedores de mercancías continúan teniendo la necesidad de ingresar al centro en vehículos pesados pero ahora no encuentran una zona para carga y descarga y no queda más remedio que dar varias vueltas para encontrar un hueco para las maniobras, saturando las calles de coches en circulación.

El transporte público, constantemente infringiendo el reglamento de tránsito, se pasa los semáforos en rojo, hace paradas donde no las hay y conduce a exceso de velocidad. Los usuarios recurren a él por una cuestión de estricta necesidad, nunca por convicción. Mientras éstas prácticas no cambien, el transporte público no será opción para quien pueda ir en auto.

Finalmente una cuestión que prefiero llamar de irresponsabilidad -por no decir de corrupción- es la autorización desmedida de fraccionamientos, desarrollos residenciales y edificios comerciales que rebasan los límites de densidad de población establecidos y que no cuentan con accesos o vialidades alternas, todo sigue desembocando a los mismos espacios y colapsando las ya de por sí congestionadas arterias de la ciudad, mismas que son transitadas por usuarios neuróticos que lejos de pensar en sustentabilidad hacen sonar el claxon a la menor provocación, se ensartan casi a diario en choques por alcance, y consideran la cortesía vial, el respeto a ciclistas y peatones como un lujo que no pueden permitirse.

Sin atacar de fondo los problemas antes mencionados, (más otros tantos que por razones de espacio no se pudieron comentar aquí) veo con escepticismo que se logre una solución al asunto de la movilidad y el transporte sustentable en nuestra ciudad. Deseo, como queretana que ama su tierra, estar equivocada y que realmente se logre tener una mejor calidad de vida, pero el panorama no es alentador. Favorecer las ciclovías, reservar un carril para autobuses, restringir el acceso vehicular y el estacionamiento en el Centro Histórico, son medidas que encuentro poco útiles y por el contrario tendientes a complicar más las cosas, si no existen las condiciones necesarias para que la ciudad deje de ser ese espacio caótico en el que tristemente vivimos hoy. Para considerarnos ‘suertudos’ necesitamos que el crecimiento involucre planeación y cabalidad, de lo contrario, paradójicamente, el anhelado progreso nos conducirá a la decadencia. Reitero, espero estar equivocada.

wi_sosa@hotmail.com
@sosa_wi

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One Comment Add yours

  1. Ricardo ortega m says:

    Bonito articulo. Que bien podría haber sido 3 veces más extenso por tantos problemas viales. Felicidades. No lo puedes hacer llegar a nuestras “eficientes”autoridades

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