Hay queler…

Por: Danielopski

Algo encantador que tienen las redes sociales es la capacidad de generar neurosis colectiva… —No mameeeeeeees, el imbécil del Secretario de Educación dijo ler, en vez de leer —dijo alguien que leyó un libro por última vez cuando iba en preparatoria, que lo hizo por obligación en su clase de español, 20 años atrás.

La escena de la niña corrigiendo a Nuño es genial porque es el ejemplo claro de ese estado creativo y de humor involuntario en que los niños están, cosa que los adultos hemos atrofiado. Nuño habla con el clásico acento chilangote del que muchos se burlan —en el buen plan—, así como nos burlamos de la manera como habla todo mundo.

A partir de la escena se vino —como siempre— todo un sin fin de análisis con acento feisbuquero;  lo que tendría que servir para el ocio lo convertimos en el espejo que refleja todos nuestros males. Y pues sí, son ellos los que evalúan a los maestros, y son ellos los que dirigen un proyecto de educación, y son ellos los que blablablaba.

Y el verbo leer o “ler” —como nuestra dicción nos lo permita— pasó a ser un accesorio superficial del incidente. Lo mejor que pasará es que Gandhi capitalizará la pronunciación del secretario para su ya choteada publicidad. Mejor sería preguntarnos qué tanto leemos; luego ya con más forma, hacemos introspección y nos preguntamos qué es lo que leemos. Y bueno, quitándonos de todo mame, lo importante sería eso,“ler” o leer.

Pero como pesimista profesional que soy, no pienso ni creo ni le tengo mucho fe a la lectura en el sentido que, si todos lo hiciéramos, de pronto tendríamos otra nación… López Portillo ha sido uno de los presidente más cultos que ha tenido este país, digamos que está colocado al extremo contrario del nivel de lectura que tiene Peña Nieto y bueno, todos conocemos la actitud de perro Golden con la que defendió el peso y sus lágrimas de cocodrilo en plena tribuna del congreso de la unión y el desastre de país que dejó.

Lo que sí es que como ocio, como pilar de estado de quietud, como aniquilador del tiempo y el espacio, en lo personal no encuentro mejor cosa que la lectura, por eso pienso que hay que “ler” —reivindico el derecho a la mala dicción— para ponernos en paz y para darle un poquito de sentido a la existencia sin tanto mame, sin tanto juicio y sin tanta pretensión.

/danielopski
@danielopski
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One Comment Add yours

  1. Sergio says:

    Coincido con lo increíble del mame de la raza, pero de alguna necesitamos de estos resbalones para sacar nuestras frustraciones y lamer nuestras heridas. Pero ni una buena dicción, ni redacción, ni afición a la lectura ni todo lo contrario hace buenos o malos, no a los políticos ni a los ciudadanos. Mejor enfocarnos en resultados y cosas más trascendentes, que al mame por el mame

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