Recorten privilegios, no derechos

Por: María Nieto

Existen tres puntos que me parece importante reflexionar. En primer lugar la educación, que es uno de los temas públicos que se discute en México desde finales del siglo XIX. El texto original de la Constitución Mexicana de 1917 estableció en el artículo 3º que “La enseñanza es libre; pero será laica la que se dé en los establecimientos oficiales de educación, lo mismo que la enseñanza primaria, elemental y superior que se imparta en los establecimientos particulares. […]” Lo anterior es una muestra de que el Constituyente de 1916-1917 quería dar respuesta a una de las grandes necesidades de la sociedad mexicana de principios del siglo XX, que según el censo de 1895 seguía siendo analfabeta en un 85%.

A lo largo de los noventa y nueve años de vida de la carta magna, el artículo en menciona ha sido reformado en nueve ocasiones, y llega hasta nuestros días señalando que toda persona tiene derecho a recibir educación y que dicha educación debe de ser gratuita, laica, nacional; debe atender a la convivencia humana y ser de calidad;  además de tender a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentar el amor a la Patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia.

Nuestra Constitución en este artículo como en muchos otros, nos enseña casi poéticamente las cualidades de una gran educación, libre de fanatismos y prejuicios.

El segundo punto es, que a la par de la excelente redacción del tercero constitucional, suceden en México una gran cantidad de delitos; haya aproximadamente 28 mil personas desaparecidas; los medios de comunicación hablan de secuestros, de trata de personas, narcotráfico, de robos a casa habitación o de vehículos, fosas clandestinas llenas de huesos o cuerpos, asesinatos, violaciones, etcétera. Esto ya no nos sorprende, porque parece que nos hemos acostumbrado a que la corrupción, el delito y la impunidad es la normalidad.

Por último el tercer punto sería el del presupuesto presentado para el próximo año 2017, donde los grandes perdedores son la salud y la educación; y los grandes ganadores son el Poder Judicial, el Poder Legislativo y los partidos políticos… si fuera un chiste no podría ser más irónico. Así es: el Congreso de la Unión donde trabajan los grandes senadores y diputados federales, recibe más presupuesto y qué decir de los partidos políticos que en un año donde no hay elecciones también recibirán más. Cosa curiosa, cuando todos observamos cómo gobernadores de Estado electos a través del voto popular se esfuman llenos de billetes y dejando enormes boquetes financieros, o cómo funcionarios municipales organizan grandes fiestas o visten con marcas que antes de ocupar los cargos públicos no solían utilizar. Tal vez, me imagino, porque no las podían pagar.

Surgen entonces muchas interrogantes en donde puedo interrelacionar los puntos mencionados: ¿Por qué sí presupuestar más dinero a los partidos políticos, pero no más a la salud? ¿Por qué les dan más a unos y les quitan a otros? ¿Cómo se supone que van a hacer las escuelas en todos sus niveles para cubrir sus necesidades? ¿Cómo se logra una educación de calidad y para todas las personas, tal cual lo menciona la Constitución, si en lugar de ponerle “centavos” a la educación se los quitan? ¿Qué sucederá cuando las universidades ya no puedan recibir alumnos de nuevo ingreso o pagar la nómina de sus trabajadores? ¿Qué se imagina la clase política mexicana que va a suceder con los jóvénes –que de por sí son los menos- que no puedan tener acceso a una educación universitaria? O la mas sencilla pero seguramente más compleja de responder, en un ejercicio lógico–racional: ¿No sería más conveniente hacer una distribución más justa del presupuesto?

Me parece preocupante que no se visualice, o peor aún, que se ignore lo que una sociedad sin educación puede llegar a ser y sorprende cómo sabiendo todos los grandes problemas sociales de México (que incluyen los delitos que en párrafos anteriores mencioné) no se apueste por la educación. Definitivamente el gobierno federal debería atender la demanda que desde la universidad pública se hace, es decir: “Recorten privilegios, no derechos”.

mpalomas1531@hotmail.com
@mpalomas1531

 

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2 Comments Add yours

  1. Valentina Amor says:

    Exacto, la problemática de una sociedad sin educación es la preocupación principal.

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  2. josefina camacho hurtado says:

    toda la razón, es increíble como desperdician (roban) el dinero en lugar de invertirlo en todo lo que mencionas y que realmente vale la pena: como seguridad, salud y educación.

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