La educación y la deuda

Por: Fernando Corzantes

 

Nuestro país ha sido desde la llegada de la pandilla neoliberal farol de la calle y oscuridad de casa, preocupados siempre por los índices macroeconómicos, el pago oportuno de la deuda o más bien de sus intereses; por recibir empresas que pagan salarios de inanición y niegan todo derecho; por ser ejemplo de medidas y políticas privatizadoras, saqueadoras y depredadoras, etc.   Y aún así los organismos internacionales le muestran desdén y señalan las graves deficiencias en nuestro supuesto desarrollo. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) indico que México es el país que menos gasta por cada estudiante, a pesar de que elevó los fondos que destina a educación del 4.4% del Producto Interno Bruto (PIB) en el 2000, al 5.2% en 2012, reveló el estudio Panorama de la Educación 2015 (último publicado por el organismo).

Si el 5.2% del PIB destinado a la educación se distribuye entre el número de estudiantes, da como resultado que México tiene el gasto más bajo de toda la OCDE.  Por ejemplo en 2012 México gastó 2,600 dólares por estudiante de primaria, lejos de los 8,200 dólares del promedio de la OCDE.   Estas diferencias se mantienen en la educación secundaria, con 3,000 dólares, frente a los 9,500 de la media, y en las instituciones de educación superior, se “gasta” 8,100 dólares por alumno cuando el promedio se sitúa en 15,000 dólares por cada uno de ellos en los otros países miembros.  Y como sabemos va a la baja todavía más.   Estas cifras señalan que nuestro país destina el mayor porcentaje de gasto actual en educación a la remuneración de los docentes, más que ningún otro país de la OCDE, pues en 2012 destinó 81% del gasto total en los niveles de primara y secundaria, cuando el promedio de los 34 países es del 62%.

Tal vez por ello este año se realizó un recorte de plazas y programas, así como el congelamiento de nuevas contrataciones por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al sector educativo.  El recorte del 50% en puestos por honorarios y de un 25% en plazas eventuales, tampoco contempló recursos para la creación de nuevas plazas.   Y en el gasto nacional en educación superior se dedica más del 60% a remunerar a los profesores, cuando el promedio OCDE es del 40%.   En 2013 México fue uno de los dos países de la OCDE donde menos de 60% de los jóvenes de 15 a 19 años estaban inscritos en el sistema educativo.   Estas son las cifras del fracaso y van por más, ya que las prioridades de la clase política están fuera del país.   La más evidente es la necia tozudez en el pago de la deuda, la cual además de haber sido irresponsablemente adquirida, ha sido pesimamente administrada, al grado de que ésta creció a un punto que el pago de intereses consume más recursos de los destinados por el Estado a financiar la educación, salud, el desarrollo social y a las ocho instituciones federales de educación superior, incluidas la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

El próximo año el costo financiero de la deuda pública sumará 568 mil 197.6 millones de pesos, cantidad que supera en 19% a los recursos destinados para el mismo fin en 2016, de acuerdo con el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el próximo año.   En cambio, para educación, salud, desarrollo social y las instituciones de educación superior el presupuesto previsto sumará 556 mil 41.1 millones de pesos, cantidad que equivale a 97% destinado al pago de la deuda.   La cantidad a pagar el próximo año de intereses de la deuda es la más alta, respecto del tamaño de la economía, en 16 años. La creciente transferencia de recursos a los acreedores se dará en un momento en que el paquete económico para 2017 fue diseñado por Hacienda con el objetivo de generar excedentes fiscales para reducir el monto del endeudamiento a partir de un recorte en el gasto que afectará a casi todas las dependencias gubernamentales.

El costo financiero de la deuda pública del próximo año es equivalente a 2.8% del producto interno bruto (PIB), es decir, del valor de los bienes y servicios producidos por la economía.  El Proyecto de Presupuesto plantea que en 2017 el gasto público en educación sea de 265 mil 704.2 millones de pesos, 10.6% menos que en 2016. El propuesto para salud es de 121 mil 817.5 millones, 10.8% menos que este año. Para desarrollo social, el gobierno considera destinar 105 mil 287.4 millones de pesos, 6.8% abajo del actual ejercicio fiscal.   Las ocho instituciones de educación superior tendrán un presupuesto conjunto de 63 mil 232 millones de pesos, de acuerdo con la propuesta. Las universidades públicas serán las más castigadas, ya que el rango del recorte las pone al límite de la supervivencia e incluso de la quiebra.   Ahora, el costo financiero del endeudamiento está integrado por el pago del servicio de las deudas públicas interna y externa; los pasivos de Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad y los generados por la decisión del gobierno de asumir el costo del rescate bancario después de la crisis de 1995, conocido como el FOBAPROA, sangría para pueblo y el erario nacional, pero la fortuna de los que ahora gobiernan el país.  Aún así insistimos que invertir en educación puede ser costoso, pero no hacerlo es mucho más caro, y no sólo económicamente.   La moneda está en el aire.

fernandocorzantes@yahoo.com.mx
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