ReMedios Modernos: De influencer a influencer

Por: Tsayam Mejía

Dentro de la nomenclatura del mundo digital todos debemos saber qué es un influencer, qué hace, qué anuncia o con qué se come. Hoy en día pareciera ser que cualquiera que tenga un teléfono inteligente puede convertirse en celebridad; ya sea por conseguir un título nobiliario como Lady, o por generar contenidos realmente interesantes para una comunidad.

Pero ser una celebridad en el internet no implica ser un gran influencer; pues todo radica en la credibilidad, ¿se imaginan a un Lord defendiendo alguna causa social?. La credibilidad de una cuenta que ha generado más de 20 mil seguidores orgánicos se basa en la congruencia y todo eso inicia porque la originalidad de sus contenidos se han hecho virales y no han tenido la necesidad de pagar por posicionarse en esos lugares, porque son personas reales interesadas en mantener una relación de sus publicaciones con su estilo de vida y su perspectiva de ver las cosas.

Desde esta óptica podríamos celebrar la democratización del internet, pues le ha abierto las puertas a través del youtube o soundcloud a muchas canciones de músicos de garaje, a miles de lugares que visitar a través de la mirada de mochileros en instagram o primicias noticiosas gracias a las cuentas de twitter de testigos presentes en los hechos.

Por lo anterior muchas marcas y publicistas han descubierto el valor que tienen estos líderes de opinión en el mundo digital, debido a que llegan a un público muy segmentado de una manera novedosa, lo que representa una retorno de inversión mayor al de invertir en algún medio de comunicación tradicional.

Al parecer, en un mundo donde las redes sociales han consagrado la libertad de expresión como eje principal y las leyes del mercado global estandarizan los procesos de comunicación. ¿Qué podría salir mal?

Para el semiólogo Umberto Eco, “las redes sociales le han dado el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban solo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel”.

Lo anterior se puede comprobar con la popularidad que ganan cuentas de personas radicales que defienden una causa; por muy respetable que sea, crearse fama a través de discusiones superficiales se vuelve efímera, ya que después de unos cuántos días dejan de aportarle contenido a sus comunidades.

También encontramos que la invasión de los idiotas, título que le da Umberto Eco a las celebridades de internet que no van más allá del primer razonamiento, ha llegado a los anaqueles de prestigiadas librerías, la razón es que podemos encontrar libros de youtubers que alimentan la necesidad de los jóvenes por un contenido breve y fugaz, pero que fomentan la lectura.

Con esta paradoja podemos aclarar el escenario de lo que implica ser un influencer, tal vez no estemos de acuerdo con su perspectiva de ver el mundo, tal vez no comulguemos con la comunidad en la que influyen sus opiniones o tal vez ni siquiera los conozcamos porque hablan otro lenguaje; lo importante aquí es identificar que existen y que le han dado voz a varios públicos que los medios tradicionales jamás les hubieran dado.

tsayam@gmail.com
@tsayamo
Instagram y Snapchat: tsayam
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