La inseguridad: Querétaro armado

Por: Fernando Corzantes

Hablar de inseguridad en Querétaro, no es abonar a generar un estado de crisis o paranoia.  Hablar de lo que sucede en las calles y tierras queretanas, es abrir al escrutinio público uno de los temas más sensibles y delicados en la actualidad.  La seguridad parte de la responsabilidad asumida y obligatoria que da la ley a la autoridad.  Para ello, la autoridad debe ser transparente en el uso y acceso a la información pública.  Pero en materia de transparencia de la información pública, parece que las cosas no van bien en el Poder Ejecutivo, el Legislativo, ni en los ayuntamientos de los 18 municipios.  Si a esto sumamos la poca transparencia en materia de impartición de justicia de los tribunales, la deuda de información a los queretanos es enorme.

La desconfianza nace al presumir cifras, números y estadísticas que chocan con la realidad, y con métodos y estadísticas originadas desde la sociedad civil.   Las promesas de campaña tanto de Francisco Domínguez como del alcalde de la capital, se montaron en el rechazo del mito del Estado feliz, insistiendo que Querétaro era parte ya de la ola delictiva que ha caído como plaga por todo el país.  Pero una vez llegados al poder, van abonando a ese mito, aunque nuevamente la realidad los asalte.

Diversos estudios señalaban desde hace siete años que las desapariciones, secuestros, ejecuciones, levantones y enfrentamientos registrados en Querétaro iban en aumento y eran más que un aviso, de que la delincuencia vinculada al narcotráfico rondaba la entidad y que el Estado dejaba de ser uno de los más seguros del país.   Las autoridades de los diferentes niveles del actual gobierno continúan promoviendo a Querétaro como una de las entidades más seguras y que no registra niveles altos en cuanto a enfrentamientos armados y violentos se refiere, si se le compara con otros estados de la República.   Pero la terca realidad ha desmentido y exhibido la falta de una estrategia (que no sea la respuesta policíaca y de apoyo mediático) en lo que va del actual gobierno.   Habría que entender, desde una perspectiva local y nacional, que para el fenómeno de la violencia no existen islas territoriales que se mantengan bajo control.   Esto puede ayudar más a entender qué está pasando, al grado de haber hecho de la delincuencia un suceso recurrente en amplios sectores de la sociedad.

Eventos recientes ponen en tela de juicio el “estado de seguridad” del que se presume y sitúan a Querétaro en la mira de los medios, como ha sucedido con otras entidades de México.   En 2014 el Centro de Análisis de Políticas Públicas, dependiente de la organización “México Evalúa”, señalaba que Querétaro no es el lugar más seguro del país, lo dicen los datos y estadísticas oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

No es necesaria la presencia o ausencia del crimen organizado, o los cárteles de las drogas. La inseguridad tiene que ver con la incidencia de 5 tipos de delitos violentos: homicidio, secuestro, extorsión, robo con violencia y robo de auto con violencia.   Las características de cifras e índices de violencia, a nivel nacional y estatal, visualizan a las víctimas visibles o directas, así como a las invisibles e indirectas de los principales delitos, que son las personas que forman parte de las familias afectadas por un delito y que sufren sus efectos.

El estudio revela que del total de las víctimas contabilizadas en los últimos 14 años en nuestra entidad, 92% corresponden a quienes sufrieron robo con violencia, el 6.5% a víctimas de homicidio, el 1.3% a víctimas de extorsión y el 0.3% a víctimas de secuestro.   La cifra es baja, notoriamente baja si se compara con las 10 entidades con mayor cantidad de víctimas de estos 5 tipos de delitos.   Sin embargo las cosas se empiezan a empañar si tomamos en consideración que la entidad perdió tres lugares en esta tabla; desde hace dos años se ubicaba en el lugar 25 de 32 por cuanto a la violencia.

Otra cifra de junio de 2016 del Centro de Análisis de Políticas Públicas de “México Evalúa” (http://mexicoevalua.org/2016/06/17/arriba-las-manos-andamos-armados/), nos señala que el número de hogares que compraron armas (entre 2012 y 2015) en la región centro, donde se ubica Querétaro, tienden a mostrar los mayores niveles de compra de armas de fuego por cada 100 mil hogares.   Exponiendo que todas las regiones mostraron una desaceleración en la compra de armas en el 2015, con excepción de la zona de urbanización media/baja-centro (Aguascalientes, Guanajuato y Querétaro), la cual ha tenido un crecimiento sostenido desde 2012.   Afirmando que esta región representa un foco rojo por la alta penetración de compra-venta de armas de fuego durante todo el período de tiempo señalado en el estudio y que su ritmo de compra aumenta en tasas crecientes.

Vista fríamente esta realidad, está claro que la entidad no está exenta de la violencia; más aún, diríamos que en la medida que los días pasan, en esa medida se incrementa la violencia.   No podemos afirmar irresponsablemente, que en Querétaro no pasa nada, que todo mal viene de fuera. El primer paso para resolver un problema es reconocerlo.   Y cualquiera que sea la respuesta, la inmovilidad de la sociedad civil será, sin lugar a dudas, la peor estrategia.

fernandocorzantes@yahoo.com.mx

 

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