Polarizaciones efímeras

Por: Osvaldo Gutiérrez

Hace varios años Paul Lazarsfeld identificó una disfunción de los medios de comunicación llamándola “disfunción narcotizante”, la cual se refiere a la gran cantidad de información producida por los medios de comunicación y su excesiva exposición a los espectadores, mismos que no tenemos capacidad de sistematizar, analizar, entender, y por tanto someter a revisión crítica, generando en los ciudadanos la falsa percepción de estar involucrados profundamente en un suceso por el simple hecho de enterarnos del mismo.

Hoy en día, varias expresiones han llenado de polarización los millones de post que se publican a diario en internet por la vía de las redes sociales más diversas. Pareciera que hoy más que nunca Lazarsfeld se queda corto en la visualización de los medios como narcotizantes y supongo nos sumimos cada vez más en una participación efusiva más no profunda en los temas duros que impactan a la sociedad actual. Esta polarización parece generarse en un vacío de satisfacciones humanas, que no solo radican en el cotidiano fisiológico, sino que han penetrado en los corazones y las mentes de cada vez más terrícolas.

Debido al acceso a las redes sociales, vivimos cotidianamente dispuestos a la libre expresión de ideas de manera fluida, cotidiana y sencilla; se hacen realidad mucho más que los cinco minutos de fama dispuestos por Warhol para cada participante mediático, y contamos con una retroalimentación profusa con interfaces que permiten editar una y otra vez a modo los comentarios expresados para “limar” imperfecciones en la redacción o una severidad incómoda.

Sin embargo, ¿cuáles son los verdaderos resultados de este hiperexpresionismo masivo internáutico? ¿En realidad existen cambios de fondo y análisis serios sobre los temas prioritarios de la humanidad o se convierten en meros placebos que permiten descanso al internauta una vez expresados los improperios de remitente arrobado y destinatario hashtageado?

La economía internacional se desploma, los modelos económicos capitalistas demuestran día con día su ineficiencia con una distribución insultante de los recursos planetarios: un 20% de la población consume el 80% de los recursos escasos del planeta, mientras que el 80% de la población padece hambre, pobreza extrema, enfermedades, ignorancia, violencia, segregación, exterminio. Mientras, en la comodidad falaz de las megalópolis, nos congregamos virtualmente para ser parte de la polarización que los mismos medios generan para distraernos de las grandes verdades.

“Qué vergüenza que hay gente durmiendo en los portales del centro, así no habrá turismo #meduelesqueretaro”, cita una usuaria en Facebook. “Pinches nacos esos comerciantes que cierran las calles, deberían de matarlos #despiertamexico”, reza otro usuario molesto. “Mugres mochos esos que marchan en pro de la familia #edadmediadenuevo”, se inconforma alguno . “La crianza homosexual daña la vida #enprodelafamilia” tuitean otros. “Que se pongan a trabajar huevones #reformaeducativa” escriben por ahí. “#FuckTrump”, “#mueraEPN”, “#yacholeconlos43”, “#notemetasconmishijos”, “#lacacharonporzorra #ladycoralina”, “#tughlife”, “#yolo”, “#nopainnogain”, #etcéteraetcéteraetcétera.

Y en general es así, polarizaciones efímeras a modo para la élite de gobernantes, empresarios y publicistas que realmente controlan las acciones corporativas y el comportamiento del consumidor, quienes legislan y comercian llenando sus arcas sin mesura con dólares supervalorados y altos rendimientos.

Entonces viene a ser importante un doble subrayado en la acción colectiva reflexiva, a la toma de conciencia y a la acción promotora comunitaria, más allá de un tweet, un like o un post. Sugiero entendamos que la polarización desinformada también genera violencia, a veces mucho mayor, y que divide a una sociedad problematizada y alienada por grandes marcas y corporativos mediáticos.

Supongo entonces que es momento de hacer un alto y reflexionar sobre lo importante de los temas prioritarios de nuestro país, de nuestra calle, de nuestra casa, de nuestra familia; de nosotros mismos, vaya. Comenzar por informarnos más profundamente, por respaldar los valores universales del respeto, la honestidad, la puntualidad, la humildad; por respetar a los adultos mayores, a los niños, a los animales; por educar y educarnos, participar en responsabilidades ciudadanas, por procurar impulsar la participación en clubes de lectura, cuentacuentos, obras de teatro; por comprar local, consumir menos marcas, ver menos televisión; leer más libros, ver menos fútbol mediocre, impulsar más el deporte de todo tipo. En fin, tenemos que nutrirnos más sobre los temas importantes y dejar las polarizaciones efímeras para después, sin perseguir eternamente ese clásico futbolero, ese rojos contra azules eterno que nunca jamás ha dejado nada bueno para quienes lo contemplamos cada día más hastiados.

natu77@gmail.com
@El_Natu
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One Comment Add yours

  1. Le tibia Ace ves V says:

    Considero muy interesante tu artículo, efectivamente los medios y en este caso sobretodo los de en línea producen ese gran impacto mediático en la sociedad que nos paraliza nos hace emitir juicios equivocados carentes de todo fundamento llevándonos a respuestas irrelevantes. Me parece excelente tu propuesta. Tratemos de llevarla a la práctica y no dar por verdad todo lo que dicen las redes o los medios de comunicación. Espero que sigas haciendo labor desde estas líneas. Adelante.

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