¿Qué funciona en México?

Por: Juan Carlos Olvera

Un domingo pisé por primera vez la sala de urgencias del IMSS. Una amiga tenía un dolor muy fuerte en el estómago y la mandaron de su trabajo para allá, mi hermano y yo acompañamos a su mamá.

Llegamos a las 7 pm y la entrada de nuestra amiga fue dramática, al más puro estilo de las plañideras de antaño que ofrecían sus servicios para llorar a tambor batiente, dado que el dolor era mucho y además le echaba de su cosecha al llanto, fuimos objeto de miradas de los familiares de los pacientes que ahí se encuentran. Más allá de esto mi hermano y yo corrimos con suerte en la atención inicial, ahora llamada TRIAGE, pues sólo había una persona delante nuestro así que sentamos a la amiga y me informé del procedimiento, dado que me gusta saber a qué me enfrento.

Una señorita muy amable me dijo “pídale la hoja a la policía”. La policía, no tan amable, me dijo “aquí está” y que la llenen. Veo la hoja llena de datos de diagnóstico y por supuesto intuí que quien la llenaba era la doctora.

Pasaron 5 minutos y la doctora amable (sin el muy) nos dijo “siéntela ahí y sálgase”, toma la hoja que me dio la policía y nos sacó de la habitación, “solo quiero a la paciente”. Nos colocamos afuera de la habitación, ya que mucho ayuda el que no estorba, pero la policía sin un gramo de amabilidad nos dijo “esta área es para pacientes vaya de aquel lado o afuera, ya le llamarán”. Solo alcanzamos a escuchar a la doctora decir, después de dos minutos de revisión, “es el apéndice, que le hagan estudios para valorar la operación”, la sacaron del cuarto y la metieron a otra área.

Ahí estuvimos sentados 2 horas sin tener comunicación ni con la enferma ni con doctores, te acercabas a preguntar y te decían “no venga, nosotros le hablamos”.

Impreso en una lona grande está el famoso “Sistema TRIAGE de Clasificación” (yo lo llamaría TRIAGEdia). el cual tiene 5 niveles. El primer nivel es llamado Resucitación y en la columna de tiempo de espera dice “inmediato”; así como el segundo llamado Emergencia. El tercero llamado Urgencia tiene una espera de atención de 30 minutos. El cuarto, Urgencia Menor, una espera de 2 horas. El quinto, llamado Sin Urgencia, una espera de atención de 3 horas.

Y ahí estábamos nosotros en el periodo de Urgencia Menor según el TRIAGE y con buen humor levantando el ánimo a la mamá de nuestra amiga diciendo “se me hace que es un chiquillo”, “es un pedo atorado”, hasta que salió una señorita, no nos quedó claro si era doctor, pasante de doctor o enfermera, pero muy amablemente nos dice “ya le hicimos los análisis y estamos esperando los resultados, vamos a hacerle una placa del tórax y en 40 minutos aproximadamente sabemos qué tiene”. ¡Qué maravilla! En ese momento me dije “¡El sistema funciona! Gracias a la seguridad social”.

Pobre iluso.

Dos horas de silencio después de la fantástica noticia hasta que nos llaman para decirnos que no le iban a dar los resultados porque no tenía su carnet, el cual ya nos habían dicho que no era necesario, que sólo con el número. Hablé con una trabajadora social y me dijo que no era cierto, que sí se podía y continuamos con la espera hasta que una hora después  de la última noticia nos informan que necesitaban ayuda para levantarla y sacarle sangre y orina para los análisis. ¡Cinco horas después de nuestra llegada a Urgencias no le habían hecho los análisis!, aún cuando ya nos habían dicho que sí estaban y sólo faltaba una placa.

El diagnóstico final llegó hasta 17 horas después y la primer doctora que la revisó en dos minutos tuvo la razón, era el apéndice. Ahora empieza el calvario de esperar quirófano, quién sabe cuánto se tendrá que esperar.

La salud es una de las necesidades humanas más básicas y cuando se pierde es una de las que más angustia genera a los familiares. La forma en la que se maneja la seguridad social da miedo, el paciente se encuentra solo dentro de las sala de urgencias sin poder comunicarse con su familia. Los familiares se encuentran solos en la sala de espera sin saber nada, llenos de angustia. Nadie comunica nada, solo se escuchan gritos malhumorados nombrando pacientes para que los familiares entren a auxiliarlos a ir al baño o para que medio les den informes o los regañen con un “yo le aviso”, “la doctora está ocupada”. Pero la comunicación no fluye. La gente se tensa y se acerca a los servidores públicos, los cuales se notan hartos de dar la misma información y la dan de mala gana. Y nuevamente la comunicación no fluye y el sistema no funciona.

¿Qué funciona en México?. No lo sé, por lo pronto el IMSS no lo hace y es el primer frente para que la gente esté tranquila. Me queda claro que no es por falta de talento porque la primer doctora supo lo que pasaba en dos minutos, lo que sucedió las 17 horas siguientes para volver al diagnóstico original es digno de un capítulo de la dimensión desconocida y ahí es donde vive nuestro sistema de salud.

La único que me dejó un grato sabor de boca fueron algunas familias que llegaron en la madrugada a ofrecer café y gelatinas gratis a los familiares, conozco otros que llevan tortas al Hospital General, a todos ellos ¡gracias!. Su esfuerzo hace que México funcione.

juan.olvera@grupovier.com.mx
@juano7
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One Comment Add yours

  1. Adriana Rodriguez says:

    Efectivamente el sistema de atencion es deprimente, hoy contamos con un IMSS renovado en instalaciones donde en el area de urgencias los sanitarios ya cuentan con iluminación por mencionar algo, pero la atencion al paciente sigue siendo un tema de analizar y modificar por lo que se debera poner mucha atención.

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