Colaboración Especial: Reflexiones sobre la marcha

Por: IICP. Luis E. Anaya Siurob

Este día lo he pasado estancado en el tráfico, cada que entro en las redes sociales veo como Querétaro se llenó de marchas con un tema central: la adopción por parte de los homosexuales.

Así es, yo soy uno de los miles de afectados por esta guerra de guerrillas con trincheras físicas y virtuales. No sé cuántos miles en cuántas ciudades del país salieron a gritarle al mundo que no quieren que las parejas de un mismo sexo puedan adoptar, ¿por qué?.

Porque ellos creen que no deben y que no es correcto, que mancilla los cánones de las familias moralmente aceptables (sí, deléitate Foucault do quera que estés).

En las redes la convocatoria y bombardeo de información sobre este evento masivo, y siempre patrocinado por las jerarquías católicas. del otro bando y es dónde más veo a mis amigos, más en las en las redes sociales que en la calle, montando rápidas opiniones sobre la simpatía a la comunidad LGBT (y si me faltaron siglas pido mil perdones no es de mala fe).

Algunos esgrimiendo argumentos tan cálidos como la amistad que nos une con alguna o algunas personas que son gay y viven en pareja. Una facción firme igualmente en la convicción de la defensa de un sector o en la simple mofa de un punto que consideran retrógrado.

Yo podría decir lo que creo igual que ellos, y cuando me siento a analizar y sopesar ambos lados, por un lado coincido con la facción católica en que en el imaginario colectivo se tiene al homosexual como una persona promiscua, que en el mejor de los casos carece de una estabilidad en cuanto a las parejas, de las que suele tener muchas, y en el peor de los casos se pueden cuestionar preceptos como higiene y otros cuidados.

En contra de este argumento y cercano a lo que es la experiencia propia, conozco muchas parejas homosexuales (gay y lésbicas) que mantienen una relación envidiablemente estable.

Del otro lado la simpatía, amistad y querencia a uno mas parejas gay en condición de adoptar se me hace loable e inocentemente leal.

Contra argumento, les diría que la lealtad inocente no siempre pude ser llamada lealtad del todo, como dirían los sicilianos, amigo es aquel que te dice cuando tienes sucia la cara.

 Al final del día, en ambas partes reina la intolerancia, pero sobre todo el tema que a mi me preocupa es la ignorancia, ambos lados bien podrían estar instalados en el medievo donde los juicios se basaban en certezas morales y no en evidencias tangibles. Todos quienes he leído opinión del tema se basan en eso una opinión subjetiva y personal que nace de las creencias, ya sea en los anquilosados valores de la familia por ellos denominada tradicional, que pueden creer en la palabra de dios y sus vicarios católicos en la tierra, ya sea en una igualdad total ante la ley, o ya sea en el derecho del reconocimiento por la sociedad.

Todos, absolutamente TODOS parten y/o partimos del mismo punto “YO CREO QUE”. Y desde este débil punto de partida se desata una cruzada indolente y cruda. Irresponsables la mayoría, si, y los pocos doctos o bien informados quedan ahogados en un mar de las otras opiniones de menor valor.

 Al final del día, el tema de la adopción de un infante recae en las instituciones del Estado.  México es un estado constitucionalmente laico, que si vemos el trato que desde lo legal se le da a un infante, es una responsabilidad que toman muy en serio desde el cuidado que exige en las instituciones educativas para que cada día instrumenten mecanismos para entregar un infante a sus parientes; no digamos el difícil, largo y sinuoso camino tramito-lógico que supone una adopción en este momento destinado a parejas heterosexuales, donde son investigados y certificados en la mayor parte de los aspectos que conlleva su vida, con el propósito de asegurar en la mejor medida el futuro del niño a ser adoptado.

Creo entonces que el debate debe esperar a la creación de un marco teórico respaldado por la investigación y encauce de las personas profesionales de la antropología, sociología, psicología y sexología,  entre otras disciplinas. Y que esto nutra la opinión y pueda ser ahora sí punto de partida para el análisis y debate, tanto público como en las máximas tribunas que este país tiene: la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y el Congreso de la Unión, donde podrán con toda certeza y razón, hacer lo que sea mas justo, y que asegure el futuro de los niños que se encuentran en estado de adopción.

Finalizaré con la opinión que en lo personal guardo al tema.  Como muchos ya saben estoy por convertirme en padre, y gracias a esto sé el cambio en la mente, en la forma de pensar, y de percibir el mundo. Sé ahora los miedos, los cuidados y la esperanza que pensar en la vida de un hijo provoca.

Y esto me lleva a plantear tantos escenarios, tantas posibilidades, todo lo que amenaza la vida y felicidad de mi hijo. Pienso y procuro prever para él, y uno de los puntos que planteo es el de qué pasaría si yo muero o le falto de alguna manera. Evidentemente está su madre y es la más lógica y sana respuesta, pero ¿qué pasa si ella no esta?, el punto va pasando por nombres cada vez mas lejanos al núcleo familiar y si puedo ser franco, varios de ellos son amig@s gay, quienes son confidentes y consejeros míos, personas encomiables y dignas de toda mi confianza.

Mas a pesar de lo anterior, el presente escrito es todo lo que hasta estar bien informado será la opinión que defenderé con un silencio responsable y es que hasta no estar completamente informado y respaldado por la investigación y resultado de las opiniones de los expertos en el tema no emitiré o aceptare argumento alguno como válido. Y segundo, que la mofa o insulto a la opinión de otros, no va en detrimento del argumento del mofado, pero sí del que lo infiere.

Llamo a quien lea el presente a la mesura en el verter un comentario o al endosar el de alguien más de modo que las opiniones más informadas encuentren los espacios que las hagan mas accesibles y así nosotros podamos actuar con mayor congruencia a la realidad de estos temas.

 Agradezco en mucho su amable atención y me despido de usted.

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2 thoughts on “Colaboración Especial: Reflexiones sobre la marcha

  1. Andrés Ezquerra says:

    Estimado Luis. Pego aqui el comentario que hice a la aportación del Sr Braulio Hernandez hace unos dias en Catalejo. Abonando al diálogo sin ignorancia creo que aplica para este caso tambien, aclarando que de primera mano se que en tales marchas participaron compañeros judios, musulmanes, mormones, cristianos de diversas iglesias y queridos amigos ateos:

    “Aplaudo tus comentarios, el diálogo y el respeto son imprescindibles en la sociedad moderna. Expongo: no soy católico, ni por tradición ni por familia ni por convicción. Nací en el seno de una familia judía y como tales son mis creencias y tengo también mis opiniones personalísimas.

    Deseo decirte que me gusta como expones que el respeto es de dos vias, sin embargo la falla en el argumento es un dejo de prejuicio a los compañeros católicos.

    Quiero decirte que existen cristianos aun mas estrictos en la forma de pensamiento que los católicos. Musulmanes también. Judíos, mucho mas. Pero en pocos casos la religion dicta el prejuicio sino la persona en lo individual. Relacionar el prejuicio contra una religion, es prejuiciarnos a todos los que profesamos alguna, la que sea. Entonces hay que analizar si desde el respeto que exigimos al resto, no estamos exigiendo lo que no hacemos: discriminar desde la periferia, igual que los grupos pro LGBT y las asociaciones contra el matrimonio igualitario”.

    Amor es amor. Saludos fraternos.

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