SEDESOL: granero de corrupción y votos

Por: Fernando Corzantes

“No necesariamente se necesita poder para ser corrupto; es más bien la oportunidad y la costumbre”.

 Joseph Fouché

El affaire Trump, entre otros descalabros, nos deja una de las decisiones más porfías, escandalosas y peligrosas de Peña Nieto: la entrega de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) a un ambicioso y sucio operador político mexiquense, Luis Enrique Miranda Nava.

Para nadie es desconocido que en cada campaña electoral los programas sociales son utilizados como carnadas por los funcionarios de los distintos niveles de gobierno para conseguir el botín electoral, representado por la gran cantidad de personas confinadas en los distintos niveles de marginación social.   Sin pudor alguno, los políticos aprovechan la necesidad de los pobres, para abultar resultados a su favor.   Es un secreto a voces que todos los grupos políticos usan los programas sociales para su beneficio. Los que están en el poder para conservarlo y los que no, para conseguirlo.

En las pasadas elecciones del 5 de junio fueron reiteradas las denuncias del uso de programas sociales de SEDESOL con el fin de apoyar a los candidatos tricolores y sus alianzas. Con Luis Enrique Miranda Nava al frente de la SEDESOL no disminuirán los escándalos, la corrupción y el uso faccioso de los programas y apoyos dirigidos a la población en extrema pobreza, la cual se calcula en 55.3 millones de mexicanos (el 46.2% de la población total según cifras del CONEVAL), sino muy al contrario crecerán exponencialmente.

Antes de los comicios electorales del pasado 5 de junio, se echó a andar el Programa de Blindaje Electoral (PBE) a programas sociales y comenzó su funcionamiento en las entidades donde se realizaron procesos electorales; esto no detuvo la ola de denuncias por parte de todas las fuerzas políticas, sobre todo en el estado de Veracruz, sin quedar ninguna exenta en el uso de programas sociales para comprar votos.  No obstante, 4 de cada 5 mexicanos (78%) dudan que el blindaje se respetó. Lo anterior de acuerdo a las cifras que ofreció la encuesta nacional en vivienda de Parametría, que muestran además la gran desconfianza que la población tiene sobre el verdadero propósito y uso de los programas sociales. El 75% de la población, cree que los recursos públicos y programas se utilizan más para conseguir votos; sólo 13% de los encuestados piensan que los programas y recursos de los gobiernos son para ayudar a la gente con menos recursos; 11% le atribuye ambos objetivos a los programas de asistencia social: ayudar a la gente a cambio de votos.

La percepción de la población concuerda en que en los tres niveles de gobierno se da un uso electoral de los programas sociales: 45% de los entrevistados opina que en todos los niveles de gobierno se ofrecen programas a cambio de votos; 20% cree que estás prácticas se dan más en los gobiernos municipales: 17% observa que la obtención de votos a partir de programas sociales sucede a nivel estatal; y sólo 13% considera que esto ocurre con mayor frecuencia a nivel federal.

Lucrar con programas sociales para conseguir votos es un delito, sin embargo son prácticas que continúan dándose por la acción de funcionarios y por la omisión de los electores que por miedo a perder apoyo de los programas, por miedo a denunciar o por no saber a quién acudir, siguen fomentando indirectamente el uso electoral de las medidas de asistencia social. Los números muestran que la población que vende su voto a cambio de obtener o continuar recibiendo asistencia social (6%) es menor; 34% menciona que simularía cambiar su voto por algún beneficio, pero que en la casilla votaría por quien había elegido. En contraparte, la mitad de los encuestados (52%) afirmó que rechazaría cualquier oferta o beneficio gubernamental que coaccione su voto libre y secreto.

Las denuncias más comunes son el acopio de productos de asistencia en bodegas, desvío de recursos, malos manejos, usurpación de funciones, cheques de la dependencia certificados y girados a nombre de delegados, peculado, contratación de servicios con empresas fantasma creadas para la ocasión,  adjudicación de obras a empresas de personajes cercanos a funcionarios, pago de apoyos a beneficiarios inexistentes, peculado en las delegaciones de la SEDESOL, se apuntan como algunas de las irregularidades más detectadas.

La joya de la corrupción, es la Cruzada Contra el Hambre. Luis Enrique Miranda Nava, hombre que vive entre lujos que harían palidecer de vergüenza a un marajá, tiene la vista puesta en las elecciones en el Estado de México el próximo año, las cuales serán el laboratorio para el 2018. Y su trabajo será ese, el de disponer de los recursos públicos para el uso faccioso de la cleptocracia.  Bien le dijo su ex mujer a Peña Nieto: “¿cómo le va hacer @LuisMirandaNava? Si para ir al salón de belleza llega con 4 camionetas y 15 personas de seguridad?”. “¿Con ese despliegue de prepotencia llegará a las comunidades más pobres del país?. Ya sé, se disfrazará de pobre”.

Y así seguiremos con políticos ricos disfrazados como gente honesta.

fernandocorzantes@yahoo.com.mx

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