El esperanzador regreso a clases

Por: Valentina Amor

El pasado lunes vi de lejitos el drama del regreso a clases, drama que comienza desde las carreteras atascadas de viajeros que regresan de vacaciones y les urge llegar a casa a preparar sus útiles inútiles, etiquetando cada uno de los lápices y colores que el crío llevará a la escuela para que no se “extravíen”.

Me enteré de miles pesos gastados en cuadernos y papel para forrarlos, uniformes, libros, utensilios que la mayoría de las veces vende la misma escuela o que pide exigiendo marcas determinadas.

Digo que viví de lejos pues no viajé el fin de semana, ni tengo hijos en edad escolar a los cuales someter al trajín del “¡ya levántense!”, “¡apúrense se va a hacer tarde!”, “¡hay mucho tráfico!”, “¡ésta señora qué se cree rebasando por la derecha!”.

Realmente agradecí el día, y desayuné sin prisas pero me puse a pensar en el día que tendré que tomar la decisión de en dónde estudiarán mis hijas.

La oferta escolar al parecer cada día tiene más opciones que el café de Starbucks; hay escuelas de educación “diferenciada”, mixtas, Montessori, bilingües, grande con muchos niños, salones de cupo limitado, deslactosada light.

La realidad en el país es muy variada, existen docentes con gran vocación de enseñanza, al mismo tiempo hay los que tratan mal a los alumnos y que no tienen ni buena ortografía; hay escuelas con colegiaturas carísimas, pagos penosos para la plantilla laboral, instituciones a las que buscan acceder muchos alumnos y tienen cupo limitado; hay colegios que hacen lo que los padres de familia exigen pues son los clientes, y otras con rigurosos métodos que no siempre son lo ideal.

A mi lo que me tiene realmente sorprendida es ver escuelas sin cultura, civismo y formación de valores; niños con tarea como para ocuparse 8 horas en casa; poca formalidad por parte de las instituciones, y falta de interés de alumnos y maestros.

Tan acostumbrados a copiar a los de arriba del mapa, manejamos la consigna contemporánea de “tenemos que estudiar una carrera”, como si eso nos asegurara que haremos lo que nos gusta el resto de nuestras vidas, trabajaremos aplicando todo lo que estudiamos, y no terminaremos tomando un curso de gelish y poniendo uñas porque eso te deja más dinero que un trabajo “formal”.

Que no se me malinterprete: me encanta la escuela, estudiar, aprender; soy de las de la idea de no faltar ni a una clase, de hecho ahora me dedico a la docencia, actividad que disfruto mucho. A lo que voy es que en la educación de este país encontramos también una terrible desigualdad, muchas promesas y poca eficiencia. Tan desigual está la situación que en toda la hermosa República no iniciaron las clases como se debe.

Si con nuestras deficiencias hay compatriotas que en concursos internacionales ganan medallas en matemáticas y ciencias, sueño con los alcances que pudiéramos tener sin escuelas privadas y con educación incluyente, innovadora y sobre todo gratuita para todos.

amoroviedo@gmail.com
@LaValentinaAmor
Advertisements

One thought on “El esperanzador regreso a clases

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s