El basurero

Por: Fernando Corzantes

En años recientes hemos observado que en México se realiza un cambio en la prestación de los servicios públicos, lo que ha dado origen a una mayor participación de la iniciativa privada en áreas como redes de agua potable, alumbrado público, parquímetros, limpieza urbana, recolección de residuos, entre otras.

En una gran cantidad de municipios del país, los ayuntamientos han impulsado la privatización de servicios públicos, con la justificación de que se presenta un acelerado crecimiento poblacional y expansión de la mancha urbana. Pero más allá de esta visión privatizadora, observamos que la clase política no hace gobierno, hace negocios. Esto nos queda claro con la indiscriminada ola de concesiones que se otorgan sin mediar la consulta o participación de la ciudadanía (con la excepción por ahora del municipio de El Marqués).

 A la clase política se le formo ideológicamente a entregar la gobernanza y sólo administrar la cesión, concesión y privatización de los bienes públicos, con el fin de impulsar a la iniciativa privada muy allegada no sólo a sus intereses, sino a sus bolsillos. La cleptocracia nacional (pasando del PRI, al PAN, PRD y Verde), está integrada por neo políticos, provenientes de medianas o grandes empresas, que sin tapujos canalizan los recursos públicos hacia la voracidad insaciable de sus empresas, las cuales generalmente son administradoras de escandalosos fracasos por ineficiencia en los bienes o servicios que prestan. Y al parecer esta será la historia de la basura en Querétaro.

Hoy existen en el país una docena de firmas formales que ofrecen un servicio que denominan profesional y dicen cumplir con la normatividad vigente en materia de residuos sólidos urbanos. De estas, solo cinco tienen presencia nacional (PASA, Proactiva Medio Ambiente México, Grupo Red Ambiental, TECMED y Proterra de Grupo Domos) y prestan un servicio integral, desde la recolección hasta la transferencia, tratamiento y disposición final, el resto son firmas locales con servicio de recolección o transferencia.

Luego están las empresas municipales y un número indefinido de pequeñas empresas y negocios familiares que no reúnen los requerimientos mínimos. Estos últimos no cubren los residuos durante su transportación y ya no digamos que dispongan de rellenos sanitarios apropiados. A la larga, esto se convierte en un problema ambiental, pues la basura recolectada acaba en cañadas o en tiraderos clandestinos al aire libre.
De acuerdo con información del INEGI anualmente se generan en México entre 40 y 45 millones de toneladas de basura, principalmente residuos sólidos, de los cuales 75% es considerado el mercado potencial de empresas formales, ya que son residuos generados en ciudades de más de 50 mil habitantes y zonas conurbadas. Según estimaciones, el 76% de los residuos son generados por casa habitación en los municipios (recolección doméstica) y 24% por industrias y comercios (recolección privada).

La recolección de los residuos generados por industrias y comercios fue realizada por compañías formales en un 65% y el 35% por compañías informales; mientras que la recolección de residuos generados por casa habitación se realiza directamente por los municipios en un 74%, y el 26% es concesionado al sector privado.

No cabe duda de que las buenas intenciones no son suficientes para dar respuesta cabal a un problema complejo de gestión pública como es el caso del manejo de residuos del municipio de Querétaro. El ingreso de actores privados y de grupos de prestadores del servicio con intereses particulares trae consigo conflictos entre los agentes sociales por la falta de claridad en las reglas y funciones del servicio concesionado.

Los últimos días fuimos testigos de que el diseño de rutas no tiene la intención de mejorar el servicio que se brinda a los usuarios sino que busca mayores beneficios económicos para el concesionario. A final de cuentas veremos que la concesión traerá consigo mayores problemas y esto se debe a la creación de condiciones que dificultan la eficiencia del servicio, dado que los usuarios, los ciudadanos no fueron considerados en la toma de decisiones.

Por lo general los diversos estudios señalan que las concesiones en el país han sido ineficientes y costosas, ya que en lugar de promover una gestión integrada e integradora, lo que se realiza es la desconexión de los elementos del problema. Es imprescindible la evaluación externa del servicio concesionado, para que Querétaro no siga siendo un basurero.

fernandocorzantes@yahoo.com.mx
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