San Joaquín: el Pueblo de Dios

Por: Josefina Camacho

El pueblo mágico de San Joaquín se encuentra situado dentro de la Sierra Queretana, es un municipio muy rico en todos los sentidos y al cual particularmente le tengo muchísimo aprecio, primeramente porque mi papá nació ahí y en segundo lugar, porque muchos de los momentos felices de mi infancia los pase en San Joaquín, donde aprendí a andar en bici sin llantitas.

Entre muchas de sus riquezas se encuentran los bosques, ya que al ser un municipio dentro de la sierra queretana, goza de un clima húmedo y frío que propicia mucho la vegetación por donde quiera que lo mires. Amanecer un día ahí es espectacular pues al asomarte por la ventana (la cual estará totalmente empañada e incluso escurriendo la humedad de una noche helada) verás que el cielo está despejado y que sol empieza a calentar un poquito. Por las tardes empieza una neblina que poco a poco cubrirá todo el pueblo, esa imagen te llena de tantas cosas la mente y el corazón, que es imposible permanecer indiferente ante tal espectáculo, ves un pequeño pueblo de paredes amarillas con franjas color vino que empieza a desaparecer, a tal punto que en ocasiones no llegas a ver a más de 3 metros, y si intentas asomarte por la ventana lo único que verás será niebla.

Sus cascadas son hermosas y llegan a tener hasta 15 metros de caída  como la de El Durazno y Maravillas, en un entorno de vegetación, aves y animales que viven ahí, tiene también grutas con singulares figuras de animales como las de Los Herrera descubierta en 1978 y acondicionada para visitarlas en 1996, estas grutas tienen una profundidad de hasta 370 metros, aunque solo están acondicionados 20 para el recorrido turístico y tienen una afluencia mensual de 6,000 personas.

Sus zonas arqueológicas Ranas y Toluquilla, conservan aún dos pirámides y dos juegos de pelota, llena de orgullo ver que aún existen y se conservan este tipo se sitios, que nos recuerdan de dónde venimos, es importantísimo conocerlas y cuidarlas. Los museos de la minería y de arqueología nos cuentan su historia. Como muchos pueblos de México, San Joaquín tiene innumerables fiestas patronales.

Además de todo lo anterior se distingue por dos eventos sumamente importantes a nivel nacional e incluso internacional: el Concurso Nacional de Huapango y la tradicional fiesta de Agosto. El primero está calificado como el tercero en importancia en el país con más de 400 parejas de baile, y la segunda lleva más de 100 años llevándose a cabo, teniendo una asistencia de más de doce mil personas que lo visitan de toda la República, e incluso de Estados Unidos.

Además San Joaquín cuenta con una gastronomía que tan solo de pensar en ella se me hace agua la boca. Entre sus platillos más típicos se encuentran la carne de puerco en salsa verde con nopales, la barbacoa de borrego, los chicharrones de res y la enchiladas de queso verdes o rojas, puedo calificar todos los anteriores como los mejores que he probado en toda mi vida y algo que nunca me cansaría de comer.

Entre las actividades más destacadas del pueblo se encuentra la siembra de manzanas y la producción de dulces y vino de las mismas. Visitar las huertas de manzanas un poco alejadas del centro del pueblo es algo increíble, puedes pasar toda la mañana entre un árbol y otro, cortando manzanas, guardando varias y comiéndote otras más, platicando, chiflando, viendo animales, y simplemente disfrutando la limpieza del aire, es un lugar donde no escuchas más ruidos que los de la naturaleza. Es ahí donde te das cuenta como se detiene el tiempo y que no importa si pasa rápido o lento, porque simplemente estás desconectado, feliz y con las personas que tienes que estar.

San Joaquín estuvo poblada en sus inicios principalmente por otomíes, chichimecas, jonaces y pames, en su historia se considera que tiene tres fundaciones:

1.- 1682 Misión de San Nicolás de Tolentino, hecha por Gerónimo de Labra, general protector de todas las naciones de indios chichimecas de la Sierra Gorda, y por el padre Fray Nicolás de Ochoa, quienes construyeron la primer iglesia a donde asistían las personas que habían accedido a la conversión.

2.- 1722 cuando el Virrey Don Juan de Acuña, marqués de Casa Fuerte premia con las tierras de Ranas a un cuerpo de milicianos que persiguieron a los chichimecas que defendían su territorio. Los antepasados enterraron sus centros ceremoniales para que no fueran violados, durante cientos de años no existió dominio de los Españoles debido a que era uno de los rincones más aislados de la Sierra Queretana.

3.- 1806 cuando varias familias mestizas atraídas por la minería se asentaron ahí, quedando como avecindados los Martínez y Ledezma, quienes venían de Valladolid hoy Morelia, los Torres Acosta provenientes de Alaquines San Luis Potosí, y los Vizuett de Nueva Santander hoy Tamaulipas, junto con los Camacho de Tecozautla Hidalgo, los Flores de El Palmar Cadereyta, y los Herrera de Vizarrón.

En 1919 se decreta la Congregación de San Joaquín Ranas y recibe el nombre de El Mineral de San Joaquín, y para 1941 se convierte en el Municipio de San Joaquín.

Con esta pequeña presentación lo invito a todos a la tradicional Comida de Agosto el día 14, y a que conozcan las riquezas de nuestra sierra queretana y de este gran pueblo mágico.

jcamacho@puertadelcielo.com.mx
@jcheps
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One Comment Add yours

  1. Memo Olguin says:

    Inspirador e Informativo

    Liked by 1 person

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