Amenaza cumplida

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Por: Fernando Corzantes

A la memoria de Don Adán Ledesma Amín

El día martes 7 de junio le fue solicitada la renuncia forzada a la antropóloga Anayansi Bañuelos Ledesma, hasta ese día directora de la Casa de Cultura Bicentenario.  No hay explicación o justificación, sólo el despido. Seguramente el motivo es su impecable y brillante labor en una de las delegaciones más conflictivas del municipio, Santa Rosa Jáuregui, donde su trabajo llegó a las comunidades de la demarcación a través de su talento, entrega, dedicación, profesionalismo y don de gente.

Cuando pequeña pasaba sus vacaciones en Santa Rosa y siempre albergó la aspiración de servirle a su gente, poco después desde su labor antropológica tejió una de las redes sociales más fuertes, desde lo individual, a lo familiar, pasando por colectivos y grupos, del ámbito artístico y la gestión y promoción cultural, quienes le devolvieron la vida a una infraestructura subutilizada, haciendo una villa de creación, aprendizaje y convivencia.

Anayansi Bañuelos, desarrollo su trabajo directivo con presencia y tino, donde su personalidad de enjundia y trabajo resaltó desde su llegada.   En éste tiempo, paralelamente se especializo en la Universidad Autónoma de Querétaro (a través de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales), en “Familias y prevención de la violencia”, conocimientos que se volcaron de inmediato al entorno de Santa Rosa.   Siempre compartió su tiempo profesional con su entrega como madre de niño y niña, con esposo y hogar, multiplicó su actividad en forma exponencial, sus números eran y son de un reto a quién herede el nicho cultural que es la casa de cultura Bicentenario.

Para nadie es desconocido que el trabajo ocupa gran parte de nuestra vida y la única forma de estar realmente satisfecho con lo que hacemos, es haciendo un gran trabajo. Y la única forma de hacer un gran trabajo, es amando lo que hacemos, Anayansi está segura de que para ser feliz, lo primero que se tiene que hacer es enamorarse del trabajo, por ello amplió los horizontes internos, haciendo de sus colaboradores, alumnos, maestros y padres de familia amantes de su responsabilidad, como ella.

Fueron dos años y tres meses los que bastaron para crear una comunidad artística y cultural que se dio cita en talleres, clases, cursos, exposiciones, presentaciones, conciertos, eventos y toda clase de interacción comunitaria y de la más alta calidad, en complicidad de un equipo de trabajo a toda prueba de lunes a lunes, porque ahí poco se descansaba.

Siempre con una sonrisa, el entusiasmo necesario, la orientación al servicio y la inclusión, se posicionó en el hacer y el conocer de los habitantes de Santa Rosa (integrando a Juriquilla y Jurica), quienes se daban cita en lo que la gente apropió como “su” casa de cultura.   La carencia de apoyos, recursos y materiales de todo tipo, no mermo la pasión y enjundia de quién cada día afrentaba la supina ignorancia de las autoridades culturales municipales; quienes nunca supieron ofrecer cuando menos su apoyo moral y reconocimiento a su invaluable labor.

De hecho de lo poco difundido del diagnóstico a las casas de cultura realizado por la FCPyS de la UAQ, fue la evidente falta de apoyos, las privaciones de todo tipo, el abandono y el aplastamiento con requerimientos burocráticos, y que igualmente reveló el espíritu casi misionero de sus directivos.  De ahí no provino ninguna queja.   Pero desde la llegada de la nueva administración municipal, la antropóloga Bañuelos Ledesma fue presa de mobbing y acoso laboral, fundamentalmente a partir de que su esposo de manera directa y pública se opusiera a la venta de las casas de cultura y bibliotecas públicas municipales, un despropósito que evidenció el desprecio no sólo por éstos espacios, sino por la cultura, el arte y la comunidad que le da vida.

No hay mácula, no hay mancha, se va con la frente muy en alto con la plena satisfacción del deber que se ha cumplido ante el arrecio de la maquinaria oficinesca y la sinrazón oficial, que al ver un espíritu libre busca a toda costa castrarlo y encerrarlo en el paradigma burocrático.   Estoy seguro, como George Bernard Shaw que “la gente que sale adelante en este mundo es la gente que se levanta y busca las circunstancias que quiere, y si no las puede encontrar, las hace”, así es Anayansi Bañuelos Ledesma.

Y como decía Federico Fellini: “No hay un final. No hay un principio. Lo único que hay es pasión por la vida.”

fernandocorzantes@yahoo.com.mx
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