Agua bendita

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Por: María Nieto Castillo

El agua siempre representa pureza y fertilidad, en todas las civilizaciones han existido y existen ceremonias o rituales que tienen que ver con ese vital líquido; en los mexicas Tláloc era (sigue siendo) esa fuerza suprema de la lluvia y el trueno, y esa lluvia sirve para que la tierra sea fértil, para que lo que se cultiva crezca y se pueda cosechar.

En Querétaro por ejemplo, en las poblaciones indígenas de la región otomí chichimeca  se la da una gran importancia al agua y se reconocen según su origen cuatro tipos: el agua que vuela, el agua que cae , el agua que corre y el agua que brota. Existe también la costumbre de bailar y cantar junto al río a la Xaha, ritual documentado por la antropóloga Aurora Castillo Escalona, que vincula esa danza con la petición del agua y con la fertilidad que ésta genera en la tierra.

Por lo tanto el campo espera y agradece la llegada de las lluvias por la abundancia que representa; sin embargo en la ciudad se nos olvida que se necesita agua para tener el maíz que se convertirá en tortillas, que se necesita agua para poder cosechar la fruta y verdura que se compra en el mercado o en el súper -claro que nadie piensa en la cosecha porque ni conocemos la siembra- y entonces pareciera que las lluvias se vuelven una molestia en lugar de una bendición.

Lo refiero así porque en las recientes lluvias hemos visto grandes averías resultado de los fuertes aguaceros, que obviamente molestan a la población. Tal es el caso de la gran inundación en la zona oriente de San Juan del Río hace un par de semanas -donde no está de más recordar que las autoridades le echaron la culpa a los anteriores a casi un año de gestión- o el caso de Querétaro en donde a causa de las precipitaciones que han incluido granizadas, la movilidad se vuelve caótica en cuestión de minutos y  permanece así durante horas.

Y entonces uno recuerda que el año pasado en estas fechas, las redes sociales estaban plagadas de criticas al gobierno por las inundaciones y muchos se desagarraban las vestiduras como si fuera algo extraordinario nunca antes visto en esta ciudad, olvidando que las grandes inundaciones son parte de la vida del queretano citadino, me atrevería a decir casi cada año. Tan es así que ahora vuelve a suceder. La lluvia llega y las inundaciones y el caos aparecen.

Y siendo objetivos , debemos señalar el origen del problema que en mi opinión, no se enfoca en una administración municipal en específico; el problema en Querétaro no es la lluvia bendita que nos cae del cielo, sino los cambios de usos de suelo que se otorgaron sin medir consecuencias, la construcción de viviendas en lugares donde el agua pasaba o corría naturalmente, los drenes que no solo son obstruidos por la basura de ciudadanos inconscientes sino que además están sobrepasados por la cantidad de población que ahora tiene la ciudad y así podríamos enumerar otras dificultades más.

No se molesten aquellos que el año pasado señalaban lo que hoy les están señalando; como habitantes de esta hermosa e histórica ciudad -queretanos o no- cuidemos de no obstruir drenes y alcantarillas para evitar en la medida de lo posible las inundaciones. Y ojalá que las autoridades hagan lo que les corresponde, tal vez salga el valiente que le entre a la modernización de infraestructura hidráulica que tanto necesita esta capital.

Recordemos que el agua siempre encuentra salida… y algo tendrá el agua que hasta la bendicen.

mpalomas1531@hotmail.com
@mpalomas1531

 

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